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Yukio Mishima - El rumor del oleaje

lunes, 16 de enero de 2017



►Título original: Shiosai
►Traducción: Keiko Takahashi y Jordi Fibla
►Año: 1954
►Editorial: Alianza Editorial
►Páginas: 216
►Valoración: ★★★☆


Tras Confesiones de una máscara, prosigo mi incursión en la obra de Yukio Mishima con la que es una de sus obras más conocidas, El rumor del oleaje. Elegante y atmosférica, la novela de Mishima es una entrañable historia de amor primerizo, pero también un hermoso lienzo donde se dibujan las vidas de una pequeña comunidad de pescadores en el Japón inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Con su envolvente y característica prosa, el escritor nipón demuestra una habilidad pasmosa para trasladarte a la remota isla de Utajima y que puedas percibir sus paisajes, costumbres, supersticiones, aromas o incluso el embate de la marea. El mar, de hecho, es una presencia constante en la novela, no solo como medio para ganarse el sustento, sino como entidad de orden divino al que los habitantes de Utajima rinden culto y le dirigen sus peticiones de buena fortuna. 


«El mar era el lugar donde se ganaba la vida, un campo ondulante en el que, en lugar de espigas de trigo mecidas por la brisa, la blanca y amorfa cosecha de olas ondeaba eternamente por encima del azul uniforme de un suelo delicado y productivo».


El romance que surge entre Shinji, un joven curtido en las lides de alta mar que se encarga de proveer para su familia tras la muerte de su padre, y Hatsue, la hija del naviero más rico del pueblo, transmite un enternecedor candor juvenil capaz de sobreponerse a los diferentes obstáculos que les salen al paso. Los breves, intensos y casi siempre clandestinos encuentros que mantienen ambos jóvenes están cargados de un erotismo sutil y ardorosos cruces tanto de palabras como de miradas. Quizá por el pudor propio de la edad, el descubrimiento de nuevas sensaciones o, como el propio Mishima recalca en varias ocasiones a lo largo de la novela, la condición de aislamiento cultural en que se encuentra la isla respecto a otras grandes ciudades expuestas a la ocupación norteamericana, Shinji expresa su desconocimiento en materia de interacción con el sexo opuesto por medio de movimientos tímidos, titubeantes y cohibidos, o incluso de una frustrante inacción que produce desasosiego.


«Los jóvenes de la ciudad aprenden pronto las peculiaridades del amor gracias a las novelas, el cine y otros medios de información, pero en Utajima prácticamente no había modelos que seguir. Así pues, por mucho que meditara al respecto, Shinji no tenía la menor idea de lo que debería haber hecho durante los preciosos minutos transcurridos durante el trayecto entre la torre de observación y el faro, cuando estuvo a solas con ella. No le quedó más que un profundo remordimiento, la sensación de que había dejado de hacer algo importante».


Afortunadamente, no se trata de un amor edulcorado o empalagoso; más bien, Mishima consigue retratar la pasión entre Shinji y Hatsue como una fuerza más de la naturaleza, un impulso puro, pausado pero constante, que acaba agotando la paciencia de sus contrincantes, puliendo el carácter y sacando a relucir lo mejor de cada individuo. Y es que, una vez más, amor y adversidad parecen ir unidos de la mano. Mishima explora los prejuicios de la sociedad en el ámbito matrimonial cuando existe una diferencia de poder adquisitivo entre ambas partes o cuando uno de los miembros se convierte en objeto de conquista por parte de varios contendientes, en este caso, Yasuo, presidente de la Asociación de Jóvenes del pueblo, persuasivo y con dotes de líder, y la ingenua Chiyoko, una chica acomplejada por su fealdad. Los dos se fijarán en Hatsue y Shinji respectivamente, convirtiéndose en los vértices restantes de un explosivo cuadrado amoroso que amenaza con acarrear consecuencias desastrosas. Por si fuera poco, en un momento de la novela Shinji se verá obligado a superar una prueba de mérito que recuerda a las gestas clásicas y que validará o no su derecho al idilio romántico.

En líneas generales, El rumor del oleaje es una obra sencilla, de ritmo pausado y conciencia lírica que seguramente no destaque por ser una de las más brillantes del autor, pero que reporta una lectura reconfortante y placentera donde se apela fervientemente a los valores tradicionales, así como al espíritu de superación (ese «empuje» del que hace gala Shinji) tan característico del pueblo japonés. Me ha gustado sobre todo el trabajo de ambientación, perfecto para familiarizarse con los pormenores de la vida marítima, y la tierna historia de amor que surge entre los protagonistas, que si bien se aleja mucho de ser extraordinaria, goza de un arrebatador encanto que, eso sí, no es tan fácil de encontrar.

IMM 55#

domingo, 26 de octubre de 2014

"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.




Octubre es el mes de lo extraño. De las brujas, de fantasmas arrastrando cadenas, de espíritus intranquilos tratando de zanjar viejas rencillas y hombres lobo rastreando la ciudad en busca de una manada donde pelear por la supremacía. Octubre es ese mes cuando por fin nos reconciliamos con lo sobrenatural, cuando nuestro monstruo interior comienza a ser socialmente aceptado y el tiempo retrocede para pedir una segunda oportunidad. Sin embargo, este año lo que más miedo me da no es un puñado de críos planteando disyuntivas existenciales de puerta en puerta o encontrarme a un intrépido bromista vestido de payaso en el parque de mi barrio. Este año los libros se me acumulan a velocidad de ultratumba y sus sombras se alargan como tentáculos en busca de un dios primigenio. El volumen de mis últimas adquisiciones es tal (correspondiente a un plazo nada más y nada menos que de tres meses), que me he visto obligado a fraccionar la totalidad de su contenido en varios fascículos de longitud asimilable. Pero no os preocupéis. Paciencia. Las piezas acabarán encajando con el tiempo. Y podréis ver la enorme bestia al completo.



1. El unicornio, Iris Murdoch: Algún día imprimiré en tamaño A1 las portadas que pone Impedimente a sus libros y me haré un póster con ellas. Mientras tanto, toca resignarse y disfrutar en miniatura de esta delicia estética que aúna lo mejor de la tradición gótica y el cuento de hadas en una novela dedicada a ensalzar lo irreal como coyuntura de fantasías frustradas y criaturas legendarias.


2. El paso de la hélice, Santiago Pajares: Un libro que habla sobre libros. El periplo desesperado de un editor en busca del hombre que ha destruido los límites de la narrativa. Una obra que va viajando de mano en mano y cambia la vida de quien la toca. Todo esto y mucho más parece esconder la última novela de Santiago Pajares, un fascinante recorrido por lugares insólitos y extravagantes personajes que apenas tardó en acaparar mi atención y que tengo interés en leer pronto.


3. Una cocina a prueba de ratones, Saira Shah: Gracias al auge de programas culinarios que está padeciendo la parrilla televisiva de nuestro país, parece el momento idóneo de abordar una novela como esta, en la que una pareja decide trasladarse al sur de Francia para hacer frente a un giro inesperado en sus vidas. Porque todo el mundo sabe que en tiempos de crisis, lo mejor que uno puede hacer con las preocupaciones es hornearlas; nada más indicado que un poquito de sal y una pizca de pimienta para aderezar un matrimonio que se está consumiendo a fuego lento. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que acudiendo al lugar donde se establecen los orígenes de la alta cocina? Divertida, mordaz y entrañable, el relato de Saira Shah consta de todos los ingredientes para complacer a los más exquisitos paladares.


4. Una madre, Alejandro Palomas: La percepción familiar de Alejandro Palomas asombra tanto por su entrañable cotidianidad como por sus personajes realistas y cercanos o la maravillosa musicalidad de su prosa. Reunidos alrededor de una mesa navideña a modo de última cena, los miembros de este clan barcelonés desatan sus más íntimas confesiones, homenajeando a la figura materna y emocionando de paso a los lectores que se atrevan con esta recomendable obra. Breve reseña aquí.


5. Vestidos de noche, Yukio Mishima: Mi primer acercamiento a la obra del japonés es una espinita que deja de estar clavada para convertirse en el punzón con el que Mishima aguijonea los entresijos de la alta sociedad nipona; las luces y las sombras de un mundo repleto de contradicciones, que no deja de estar torcido por más que lo inclinemos hacia direcciones opuestas.


6. Red de traiciones, M.K. Hume: Leídos Batalla de reyes y Muerte de un imperio, solo queda conocer el desenlace de una trilogía a medio camino entre la novela de aventuras y la fantasía histórica (puede que este género me lo acabe de inventar ahora mismo) que ha conseguido despertar mi interés en una época antigua dominada por pasiones modernas. Sin duda, este fantástico tríptico protagonizado por un Merlín alejado de la típica caracterización a la que nos tenían acostumbrados me proporcionará buenas tardes de entretenimiento.


7. Ven y enloquece, Fredric Brown: Desde Gigamesh nos llega la reedición de este primer volumen que reúne la Ciencia Ficción Completa de Frederic Brown, un autor cuya extensísima producción breve ha alimentado durante décadas los sueños húmedos de un género que cada día gana más adeptos. ¿Preparado para conocer el lado más rocambolesco de los viajes interplanetarios?


8. La gallina que soñaba con volar, Sun-mi Hwang: Reseñado hace poco en el blog, la curiosa novela de Hwang ofrece nada más y nada menos de lo que promete: una entrañable fábula de crecimiento y superación personal que alecciona sobre los peligros de acatar dócilmente los límites del sistema establecido. Entretenida, ligera y sin ningún tipo de pretensión narrativa, parece una opción bastante adecuada para alternar entre lecturas de mayor calibre.


9. Pandora, Henry James: También reseñada hace tiempo en el blog, esta deliciosa nouvelle de James nos permite medir la distancia entre los continentes americano y europeo durante una época precisamente caracterizada por la ruptura entre dos culturas cada vez más alejadas. Y de entre los resquicios de esa herida abierta surge la mujer misteriosa que da título a tan brillante obra, permitiéndonos descubrir el interesante universo literario de Henry James sin tener que recurrir demasiado pronto a la célebre Retrato de una dama.


10. Nobles y rebeldes, Jessica Mitford: Ay, las hermanas Mitford. Inconformistas, escandalosas y legendarias, ellas hacían de la desobediencia un arte, de la provocación una encantadora seña de identidad. Jessica, la quinta de esas seis hermanas, construye en esta novela autobiográfica editada por Libros del Asteroide una emocionante y sórdida crónica de su infancia en el seno de una peculiar familia aristócrata, descubriéndonos un mundo trepidante, alocado e imprevisible muy diferente de la atmósfera asfixiante que Jessica respiraba en casa.


11. Ritos funerarios, Hannah Kent: Despedirse tras tres meses de ausencia con una novela que trata sobre la muerte no sé hasta que punto es un buen augurio. Sin embargo, la novela de Hannah Kent lleva tanto tiempo acumulando buenas críticas y escalando posiciones en mi exclusivo ranking de prioridades que se ha ganado a pulso una mención honorífica. Basada en la historia real de la última mujer ejecutada en Islandia por el presunto asesinato de dos hombres, Ritos funerarios deja en cueros a esa nueva camada de escritores nórdicos herederos de Stieg Larsson que desconocen el verdadero significado del frío. Aún no he empezado a leerla. Pero desde aquí se le ven las garras. 


Y una vez más, hasta aquí llega el IMM de hoy. ¿Habéis tenido la oportunidad de leer alguno de estos libros? ¿Cuáles son los que más os llaman la atención? Nos vemos en la próxima entrega de In my mailbox.

 
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