Roxane Gay - Bad Feminist

jueves, 1 de diciembre de 2016

«I would rather be a bad feminist than no feminist at all».




Título en castellano: Mala feminista
Traducción: Ana Momplet
Año: 2014
Editorial: Harper Perennial
Páginas: 320
Valoración: ★★★






Cuando iba al colegio, recuerdo que en clase nos inculcaban frecuentemente mediante charlas y talleres valores como el respeto, la tolerancia y la igualdad entre hombres y mujeres. No recuerdo, sin embargo, que la palabra «feminismo» apareciese por ningún lado. El feminismo se camuflaba por aquel entonces con el sentido común. Hoy día, en una época donde la asignación de etiquetas responde más bien a una necesidad patológica derivada de la interacción constante con las redes sociales, el feminismo parece haber caído en la desgracia de, no solo ver incrementado el número de frentes a los que debe responder, sino de verse arrastrado a un debate mareante e impeditivo sobre lo que la propia palabra indica.

En este contexto, la escritora, articulista y profesora estadounidense Roxane Gay acuña el término «mala feminista» para designar a los que, como ella, abrazan una concepción libre, plural y pacificadora de una palabra que parece haber degenerado en insulto. Roxane Gay denuncia los desproporcionados estándares, expectativas y estereotipos a los que se enfrentan los iconos feministas más populares y defiende su derecho a luchar por sus convicciones sin tener que disculparse por lo que muchos consideran contradicciones inaceptables, a saber, que le gusten los vestidos, el color rosa, depilarse las piernas, leer Vogue o tararear canciones pegadizas en cuyas letras denigran a la mujer de manera clamorosa.

Si bien Roxane Gay hace alarde en Bad Feminist de una indiscutible voz propia y una elocuencia envidiable, hablando, por ejemplo, de asuntos tan variados como trastornos alimenticios, los limites del humor, campeonatos de Scrabble, la ineficacia del sistema judicial y educativo, tensiones raciales, aborto, la misoginia en el mundo de la música (o en el mundo en general) y la importancia de reconocer nuestros respectivos privilegios en lugar de usarlos como arma arrojadiza, buena parte de sus textos carecen de profundidad analítica y parecen más bien opiniones enrabietadas que la autora dispara a bocajarro. Quizá la popularidad de este libro se basa precisamente en que Roxane Gay disecciona sin tapujos productos de apabullante éxito comercial como CrepúsculoLos Juegos del Hambre, Criadas y señoras, Django desencadenado o la siempre problemática 50 sombras de Grey, con su percepción poco realista que ofrece del BDSM o su conexión con la figura de caballero andante que parece predominar en los cuentos de hadas.

En cualquier caso, Roxane Gay se muestra mucho más convincente y provocativa cuanto más se aleja de estos fenómenos. Sus heterodoxas incursiones en la identidad de género, lo racial o lo autobiográfico brillan por encima del resto. No obstante, algunos de sus ensayos a priori más interesantes se quedan en un mero esbozo que no extiende la tesis hasta sus últimas consecuencias, o en los que directamente no se percibe tesis alguna. Que su postura en la mayoría de casos se limite a la crítica recalcitrante y sin ofrecer propuestas alternativas acaba restando enteros a un conjunto de ensayos que contiene incuestionable potencial.

A pesar de todo, Bad Feminist constituye una lectura interesante e iluminadora en muchos sentidos. No hace falta estar de acuerdo con los argumentos que esgrime la escritora: basta con examinar el tipo de preguntas que Roxane Gay se plantea, mucho menos evidentes y sin duda mucho más importantes de lo que exigen nuestras interacciones diarias, y partir de esa base para encontrar nuestras propias respuestas. Al fin y al cabo, Roxane Gay demuestra que no existe una única forma de luchar por la misma causa. Que, gracias a Dios, no existen los buenos feministas.

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