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Reseña "Memorias de un amigo imaginario"

martes, 11 de diciembre de 2012

A mediados de este año veía la luz en nuestro país un nuevo sello del que es uno de los grupos editoriales más importantes del mundo: Random House Mondadori. Nube de tinta apareció en el mercado con dos propuestas literarias más que interesantes, dos novelas que habían cosechado muy buenas críticas al otro lado del Atlántico y que  prometían ser unas de las sorpresas editoriales del año. A estas alturas del año no hace falta decir que Bajo la misma estrella ha supuesto una auténtica revelación dentro del paradigma juvenil actual, básicamente por convertir una premisa muy trillada en todo un carrousel emocional que despierta nuestra más sincera empatía. Sin embargo, Memorias de un amigo imaginario ha optado por seguir el camino contrario: hacer de una idea novedosa y con un alto potencial, una novela plana, redundante y en ocasiones, mal explotada.


Título: Memorias de un amigo imaginario
Autor: Matthew Dicks
Año de publicación: 2012
Género: Novela, ficción, juvenil
Editorial: Nube de tinta
Páginas: 432
PVP: 16.95
ISBN: 9788415594000

Sinopsis

Max solo tiene 8 años y no es como los demás niños. Él vive para adentro y cuanto menos le molesten, mucho mejor. No le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, que lo toquen y que le hagan hablar por hablar. Si alguien le preguntara cuándo es más feliz, seguro que diría que jugando con sus legos planeando batallas entre ejércitos enemigos. Max no tiene amigos, porque nadie lo entiende y todos, hasta los profesores y sus propios padres, quieren que sea de otra manera. Solo me tiene a mí, que soy su amigo desde hace cinco años. Ahora sé que Max corre peligro y solo yo lo puedo ayudar. El problema es que Max es el único que puede verme y oír. Tengo mucho miedo por él, pero sobre todo por mí. Los padres de Max dicen que soy un "amigo imaginario". Espero que a estas alturas tengas claro que no soy imaginario.

Opinión

La vida de Matthew Dicks tiene pinta de haber sido muy ajetreada. Como él mismo cuenta en su página web, ha estado a punto de diñarla unas cuantas veces, incluso a punta de pistola. No sabemos exactamente qué tipo de experiencias extrasensoriales ha debido de experimentar en sus encuentros de cerca con la Muerte para decidirse a escribir una novela tan esquizofrénica como esta, pero no me cabe la menor duda de que algo muy sobrecogedor se te debe de pasar por la cabeza en vista de las asombrosas manifestaciones artísticas que se originan como resultado de vislumbrar la luz del más allá. En Memorias de un amigo imaginario Matthew Dicks nos presenta un mundo dominado por la imaginación, habitado por criaturas aparentemente virtuales que en esencia no son más que exóticas y caricaturescas proyecciones del subconsciente humano, seres que mientras dura su más o menos prolongada existencia son capaces de comunicarse con otros de estos amigos imaginados o con la persona que los creó. Sin embargo, Budo es un amigo imaginario muy especial. Al contrario que la mayoría de sus congéneres, Budo lleva en este mundo mucho más tiempo de lo acostumbrado, y además cuenta con la suerte de que Max, su amigo real, tuvo la delicadeza de imaginarlo con una gran inteligencia, dotado de una gran cantidad de detalles corporales y con la capacidad de atravesar limpiamente puertas y ventanas.

"Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario».
Me gusta mucho la maestra de Max, la señorita Gosk.
No me gusta la otra maestra de Max, la señorita Patterson.
No soy imaginario."

A lo largo de sus cinco años de vida, Budo ha logrado entablar una relación muy estrecha con Max, llegando hasta el punto de haberse convertido en la única persona que comprende realmente los problemas del muchacho y que pone todo su empeño en ayudarle a superarlos. Puesto que Max padece serios problemas de comunicación provocados por su acentuado autismo, ni los padres ni los profesores de Max son conscientes del verdadero calvario que supone para el pequeño realizar las tareas más simpes y cotidianas, mucho menos imaginar cuán duro es convertirse en objeto de burla por parte de sus compañeros de colegio. Pero la prueba más difícil a la que deberán enfrentarse todos sucede cuando una de las profesoras de Max, la señorita Patterson, decide secuestrar a Max y encerrarlo durante días en el sótano de su casa. ¿Cómo podrá escapar de allí un niño que ni siquiera puede hablar? ¿Qué ayuda puede ofrecerle Budo cuando no es capaz de avisar a nadie?
     Lo cierto es que la primera parte de Memorias de una amigo imaginario es todo un acierto narrativo. Matthew Dicks consigue introducirnos de lleno en su particular visión del mundo con una pericia más que notable, abordando con seriedad pero también con maestría temas tan jugosos como la inestabilidad familiar, el aislamiento social, los sentimientos de soledad y pérdida, el valor de la amistad y la necesidad de afrontar los problemas a pesar de las dificultades. La idea de que no solo las personas que padecen trastornos psiquiátricos son capaces de dar vida a un amigo imaginario es realmente atractiva. También lo es el hecho de investigar qué ocurre cuando uno de estos seres "muere". Por otra parte, con la frase "No soy imaginario" el autor juega desde el mismo principio de la novela a sembrar dudas sobre el planteamiento de la obra, despertando la atención del lector en los detalles más ínfimos del argumento.

"Tienes que ser la persona más valiente del mundo para salir ahí fuera cada día, ser tu mismo cuando a nadie le gusta quién eres."

Ahora bien, hay ciertos aspectos de Memorias de un amigo imaginario que no me han terminado de convencer, como por ejemplo el ritmo irregular de la novela, la falta de buenos personajes secundarios o la gran potencialidad desaprovechada de la idea original. Por otra parte, la acción decae mucho a partir del secuestro de Max y el libro de Matthew Dicks se convierte en un incesante pasar de páginas en las que no ocurre absolutamente nada relevante. También cabe mencionar la poca profundidad de los protagonistas, del diálogo interno o de las escasas reflexiones personales que efectúan Budo y Max a lo largo de la historia.  La complejidad emocional de los personajes está limitada a la felicidad, la tristeza o la preocupación, no hay demasiadas alternativas ni combinaciones posibles de estos tres elementos, lo cual no sé hasta qué punto es perdonable dada la edad de Budo y Max. A pesar de sus destacados fallos, considero que Memorias de un amigo imaginario es una novela cuando menos llamativa, una emotiva historia de suspense y superación personal escrita con un cierto toque infantil, aderezada con un final absolutamente perturbador (se admiten apuestas sobre su significado) y que de seguro gustará a los que ya hayan podido disfrutar con otros libros de este magnífico sello. 

Puntuación

Memorias de un amigo imaginario


IMM 18#

sábado, 1 de diciembre de 2012

"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.




En el IMM de hoy os traemos una buena tanda de libros esperando a ser devorados muy pronto, y es que ahora que se acercan las vacaciones de Navidad, vamos a tener mucho más tiempo para practicar nuestra actividad favorita: leer. Estos son los libros que vais a ver próximamente reseñados en el blog:


-Memorias de un amigo imaginario, Matthew Dicks: Novela que ha cosechado muy buenas críticas por parte de los lectores. Ya está leído y lo poco que puedo decir por ahora es que no me ha gustado tanto como esperaba. 

-El secreto del amor, Daniel Blanco: Novedad de Montena, es la ganadora del Premio Jaén de narrativa juvenil 2012. Aunque no es de los libros que suelo leer, no pinta mal del todo, así que espero leerlo pronto.


-Contra el viento del norte, Daniel Glattauer: Este es el típico libro que alguien te recomienda, no te llama mucho pero al final te lo lees... etc. El caso es que me ha encantado y dentro de no mucho explicaré por qué lo considero una de las mejores lecturas de los últimos meses. 

-El canto del cisne, Edmund Crispin: Segunda (o cuarta, según se mire) de las aventuras protagonizadas por el profesor, y a ratos detective, Gervase Fen. La juguetería errante me gustó mucho y espero que este también lo haga, lo único que está claro es que no sabes por dónde te va a salir este hombre.


-Los invitados de la princesa, Fernando Savater: Aunque este autor es muy conocido por obras como Ética para Amador, aún no he leído nada suyo (salvando aquel texto que me cayó en un examen de filosofía), así que no sé muy bien qué esperar de este libro. 

-El coraje de Miss Redfield, Ana R. Cañil: Tampoco sé lo que me voy a encontrar en esta novela porque me llegó de forma totalmente inesperada, pero es corta y creo que no tardaré mucho en leerla. Aunque nunca se sabe :P


-La vida y la muerte me están desgastando, Mo Yan: El flamante ganador del Premio Nobel 2012 llega a mis estanterías y no lo hace con Sorgo Rojo, sino con una novela que no puede recordarme más a la decepcionante Maldito karma. Espero que no se le parezca en lo más mínimo. 

-Matar al marido, Li Ang: Uno de los primeros lanzamientos de Chindia, ese sello editorial que se está encargando de aproximarnos a la literatura oriental más allá de Japón. Este ya está leído y habrá reseña en breve. 

-El pequeño Rey de Bombay, Chandrahas Choudhury: Desde la India nos llega esta historia protagonizada por un enano (¿alguien ha dicho Tyrion?) que quiere ser director de cine. Por lo pronto, me parece una idea original...


-American Gods, Neil Gaiman: Cuando me enteré de que Roca iba a publicar una edición especial de esta novela por su décimo aniversario, casi se me cae la mandíbula al suelo. Por si no lo sabéis (si es así, me parece muy mal), en 2002 ganó los Premios Hugo, Nébula, Locus y Bram Stoker, y además es considerada una de las piezas imprescindibles del género. 

-El misterio de Salem's Lot, Stephen King: Esta adquisición es fruto de la casualidad más absoluta. En realidad fui a comprar el último libro de Murakami, pero no estaba a la venta todavía. ¿Y cómo voy a ir yo a una librería y venirme sin nada? Vamos hombre... xD


-1Q84 (Libro 3), Haruki Murakami: Tercera y última parte de la "trilogía" más aclamada del escritor japonés. A pesar de haber leído críticas no demasiado positivas, confío en que Haruki sepa dar un final digno a uno de los mejores libros que he leído en mucho tiempo. 

-Legend, Marie Lu: SM se sube al carro de las distopías con esta historia post-apocalíptica en la que dos jóvenes de muy distinta clase luchan entre ellos en mitad de un escenario brutal. Pinta muy, pero que muy bien.

-Desconexión, Neal Shusterman: Novedad de Anaya y sí, otra distopía, aunque parte de una premisa muy diferente a la anterior. Son pocas, pero las opiniones que he leído sobre el libro hablan bastante bien de él.

¿Os llama alguno la atención? ¿Los habéis leído? Eso es todo por ahora, así que nos vemos en el próximo IMM. ¡Feliz fin de semana a todos!

 
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