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IMM 59#

domingo, 8 de febrero de 2015




Lo sé. Lo reconozco. Llevo durante mucho tiempo viviendo inmerso en una especie de lapsus necesario, un período sabático durante el cual he decidido prescindir del estímulo visual al que por aquí estábamos todos acostumbrados. Han pasado dos meses desde la última vez que hice inventario de mis adquisiciones literarias, pero lo cierto es que ahora tengo material suficiente como para resarcirme y publicar de un solo golpe varias ediciones de esta veterana sección. Sin embargo, no voy a hacerlo. No, no voy a transigir. No voy a tirar por la borda toda esa contención que tanto trabajo me ha costado cultivar. No quiero acaparar vuestra valiosa atención con toneladas de libros bonitos o con párrafos repletos de frases rimbombantes. No os quiero ruborizar en público ni haceros tartamudear. Así que no esperéis encontrar gran cosa. Al menos, no todavía. Pues, como se suele decir, esto no ha hecho más que empezar:




1. Las buenas intenciones, Amity Gaige: Aunque poco elegante, darse a la fuga es solo otra forma de afrontar los problemas. Huir, perderse, evaporarse, desaparecer. Todo está permitido si se persigue una buena causa. Nada es reprochable si en realidad lo que cuenta es la intención con que se hace. Al menos, ese es el argumento que esgrime en esta aclamada novela la escritora norteamericana Amity Gaige, quien ha realizado un desesperado y emocionante viaje por la memoria en el que su protagonista narra, ya desde la cárcel, los motivos que lo condujeron a transgredir la ley secuestrando a su propia hija.  

2. Pista negra, Antonio Manzini: La colección Salamandra Black va creciendo poco a poco con títulos que no solo conforman una apuesta coherente y sólida, sino que parecen ir incrementando en calidad sin ningún tipo de obstáculo. El cuarto componente de este sello es el primero de los casos protagonizado por el subjefe de policía Rocco Schiavone, personaje caracterizado -según dicen- por su irresistible carisma y su inteligencia supina. 




3. Pastoral americana, Philip Roth: Alguien debería consultar cuál es el mayor número de libros escritos por Philip Roth que alguien tiene en casa sin leer porque existen posibilidades bastante amplias de que el próximo año veáis mi cara estampada en el Libro Guinness de los Records. Afortunadamente, Pastoral americana es el título escogido por los integrantes del Man Pulitzer Book Award para leer durante el mes de febrero, por lo que ya tengo excusa perfecta para estrenarme con la obra de un autor que comparte con Murakami la desdicha de ser eterno candidato al Nobel. 

4. Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, David Foster Wallace: O cómo un gigantesco crucero de recreo puede convertirse en la mayor pesadilla lúdica de toda la historia y de paso servir como inspiración para el afilado y subversivo intelecto del escritor norteamericano que más está rentabilizando su trágico fallecimiento. Sea como sea, Foster Wallace es siempre una apuesta segura, y teniendo en cuenta que me he embarcado en un proyecto para leer toda su obra en 2015, la adquisición de este ejemplar estaba más que confirmada.




5. Vampiros y limones, Karen Russell: Sin duda, una de las mejores y más estimulantes colecciones de relatos que he leído en mucho tiempo. La fértil imaginación de Karen Russell es un descontrolado tiovivo de luces y colores donde las ideas más extravagantes se ponen a dar vueltas y más vueltas hasta adquirir un carácter de lo más retorcido. Ocho cuentos extraordinarios que ahondan en lo cotidiano y hablan de la naturaleza humana a través de criaturas mitológicas. Sencillamente imprescindible.

6. El libro de Jonah, Joshua Max Feldman: El primer asteroide de 2015 cae con rotundidad sobre la ciudad de Nueva York y sus tempestuosos vendavales empresariales. Joshua Max Feldman debuta con una divertida fábula de resonancias bíblicas en la que su protagonista trata por todos los medios de sobrevivir en un mar plagado de tiburones mientras una serie de alucinaciones amenazan con convertirlo en una especie de profeta moderno. ¿Puede tener mejor pinta? No lo creo.




7. Asedio y tormenta, Leigh Bardugo: Sombra y hueso es una novela que me gustó mucho y de la que guardo un recuerdo casi impecable. Me lo acabé prácticamente de una sentada y además figura entre mis mejores lecturas de 2013, así que era de esperar que acabara comprando su continuación, ambientada en el mismo universo oscuro, tétrico y de evidentes influencias soviéticas que su predecesora. Si se parece en algo a la primera parte, Asedio y tormenta promete estar plagada de acción, magia, aventuras y criaturas fantásticas, combinación irresistible donde las haya.

8. Seraphina, Rachel Hartman: Justo cuando pensaba tener superada la etapa de los dragones, va Nocturna y publica este libro extraordinariamente bonito que ha hecho reavivar el fuego de dichas criaturas legendarias. En su interior, Rachel Hartman nos descubre un fascinante universo donde dragones y humanos conviven en una frágil tranquilidad... situación que está a punto de cambiar cuando la joven protagonista descubra que un miembro de la familia real ha sido asesinado. 




9. Lo que dijo Harriet, Beryl Bainbridge: Si hay algo que me impulsa irremediablemente a poner la mirilla sobre un cierto libro es que este lleve puesto encima la etiqueta de 'controvertido'. Siento una terrible e insana fascinación -restringida al ámbito literario, eso sí- por temas que el más común de los humanos no dudaría en describir como sórdidos, desagradables o repulsivos. Lo siento, no lo puedo evitar. Por eso, teniendo en cuenta que Lo que dijo Harriet reúne todos esos calificativos y que incluso tuvo dificultades en su época para ser publicado, me resultaba inconcebible pasar por alto esta inquietante novela basada en un caso real de dos niñas que seducen a un hombre mayor y acaban siendo cómplices de un horrible crimen.

10. El Levante, Mircea Cărtărescu: No creo estar equivocado cuando digo que Cărtărescu es el escritor rumano de mayor trascendencia en nuestro país. Al buen puñado de obras que ya tiene editadas en España por la editorial Impedimenta, este mes se une El Levante, una ambiciosa epopeya de resonancias homéricas y deudora del Ulises de Joyce que realiza un interesante recorrido por la historia de la literatura rumana. 




11. La trama nupcial, Jeffrey Eugenides: Aunque al principio sea duro de asimilar, todos los indicios señalan que existe una regla de proporcionalidad inversa entre la calidad de un novelista y el número de obras que tiene publicadas. Pensad en Jeffrey Eugenides. Pensad en Donna Tartt. ¿Es casualidad que en ambos casos el lanzamiento de cada obra se produzca con la frecuencia de una conjunción astral? ¿Tiene cualquier otro escritor la capacidad de provocar taquicardias, desmayos y sudoraciones incontrolables con tanta facilidad? Lo dudo mucho. Por eso, no es de extrañar que cada nuevo título que saca Eugenides al mercado sea recibido con los honores propios de un héroe militar. No te sientas raro si al coger uno de sus libros notas que todo gira más rápido a tu alrededor, si todo te aísla. No eres el único que oye un tímido susurro provocado por el roce de sus páginas; una suave e hipnótica voz que suplica: quédate. A sus órdenes, señor Eugenides. 

12. Franny y Zooey, J.D. Salinger: No hay nada mejor en esta vida que ser adolescente, estar enfurecido y leer a Salinger. El autor norteamericano ejemplifica de manera perfecta ese tipo de escritor del que habla Holden Caulfield en El guardián entre el centeno, de esos a los que te gustaría poder llamar 'amigo' y telefonear cuando más quisieras. Porque sí, porque Salinger sabe captar con una asombrosa economía de recursos la rebeldía intrínseca, la apasionada dedicación con que se puede acometer una tarea, la disconformidad universal, las irritantes contradicciones y las preocupaciones vitales que todos hemos experimentado de manera u otra. Y a lo largo de esta obra, que es en realidad una combinación de relato y novela corta estrechamente relacionados entre sí, Salinger demuestra una vez más su incontestable genialidad mediante personajes inolvidables, diálogos brillantes y escenas teñidas de una sobrecogedora angustia. 


Reseña "El guardián entre el centeno"

viernes, 28 de septiembre de 2012

Hay libros que por su manifiesta originalidad, su carácter revolucionario o por casualidades intrínsecas de la vida, son considerados grandes clásicos de la literatura prácticamente desde el momento de su publicación. La grandeza de El guardián entre el centeno reside sobre todo en el espectacular impacto que produjo en la sociedad norteamericana la salida al mercado de este pequeño gran atlas de la psicología adolescente, impacto cuyo eco siguió resonando casi con la misma fuerza durante varias décadas más. Tanto es así, que la obra de Salinger no solo se ha convertido en lectura obligada y novela de culto para  millones de jóvenes y otros que no lo son tanto, sino que además, El guardián entre el centeno lleva siendo objeto de estudio en los institutos estadounidenses desde hace ya mucho tiempo. ¿Qué tiene este libro que 60 años después de su primera edición aún sigue deslumbrando a infinidad de lectores por todo el globo? Te invitamos a descubrirlo.

Título: El guardián entre el centeno
Autor: J.D. Salinger
Año de publicación: 1951 (2010)
Género: Novela, drama, clásicos
Editorial: Alianza Editorial
Páginas: 288
PVP: 9.00
ISBN: 9788420674209

Sinopsis

Las peripecias del adolescente Holden Caulfield en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y sin tapujos, muy lejos de la visión almibarada que imperaba de la adolescencia hasta entonces, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, a la experiencia de la sexualidad más allá del mero deseo.

Opinión

Una de las primeras cosas que me vino a la mente justo antes de empezar El guardián entre el centeno fue ese sentimiento de angustia ante la posibilidad de no disfrutar con un libro de semejante calibre. Y es que cuando se trata de leer novelas tan conocidas, aclamadas y significativas dentro de la historia de la literatura, es inevitable que surjan este tipo de preocupaciones. ¿Será tan bueno como dicen? ¿Me mirarán con cara de pánico si digo que no me gustó el libro? ¿No será que el título en cuestión está demasiado sobrevalorado y que su éxito reside tan solo en una serie de circunstancias fortuitas, enmarcadas en una situación social, económica o política determinada? Es cierto que hay muchas obras que se devalúan con el tiempo y que la aportación de algunas novelas al mundo de las letras sólo se puede entender dentro de su contexto histórico correspondiente, pero un rasgo llamativo de El guardián entre el centeno es que lejos de limitarse a profundizar en los conflictos propios de la América rancia y conservadora de los años 50, los problemas que asolan a su protagonista continúan vigentes hoy día, poniendo de manifiesto una verdad incontestable y duradera: la sociedad cambia, pero el individuo no.

"Si realmente les interesa lo que voy a contarles, probablemente lo primero que querrán saber es dónde nací, y lo asquerosa que fue mi infancia, y qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y todas esas gilipolleces estilo David Copperfield, pero si quieren saber la verdad no tengo ganas de hablar de eso."

Holden Caulfield es el ejemplo perfecto de adolescente, no incomprendido, sino que no comprende. Es un chaval de diecisiete años, perteneciente a una familia adinerada, que acaba de ser expulsado por enésima vez de la escuela, repudiado por un sistema educativo inflexible, ineficaz e insatisfactorio. Aunque por su aspecto físico pudiera aparentar más años de los que en realidad tiene, lo cierto es que su comportamiento y su manera de ser evidencian una inmadurez palpable. La relación con sus padres tampoco es que sea muy boyante, y ante la posibilidad de que lo envíen a una academia militar cuando se enteren de su enésimo tropiezo académico, Holden decide escaparse de la escuela en la que pasa sus últimos días de vacaciones y emprende un viaje a Nueva York que le llevará a explorar algunos de los aspectos más íntimos de su persona.
      A través de los pensamientos e impresiones de Holden acerca del mundo y de las personas que le rodean, observamos una más que notable capacidad para señalar cualidades como la hipocresía, el narcisismo o la falsedad, un concepto que se repite en numerosas ocasiones a lo largo de la novela hasta el punto de rozar la exasperación. La falsedad de la que habla Holden a lo largo de la historia poco tiene que ver con lo que entendemos nosotros por dicho término; se trata de una referencia a todo comportamiento que esté mínimamente regido por normas o convenciones sociales, acuerdos que el joven protagonista no entiende y que rechaza de plano. También se explora de manera profunda la curiosidad sexual de Holden  mientras el chico se desenvuelve de forma ineficaz en el terreno de las relaciones amorosas, un campo en el que a pesar de sus impulsos propios de la edad, no parece estar demasiado cómodo ni tener las ideas demasiado claras. En su camino Holden se cruzará con muchos personajes, algunos nuevos y otros relacionados directamente con su pasado o con algún familiar, que le aportaran distintos puntos de vista sobre el mundo adulto, pero al contrario que en otras historias similares, no se aprecia en El guardián entre el centeno una evolución clara del protagonista, quien al final de la novela padece exactamente las mismas carencias propias de la edad que al comienzo de la misma.

"-Este tipo de caída a la que creo que te diriges es de un tipo muy especial, terrible. Al que cae no se le permite ni oír ni sentir que ha llegado al fondo. Sólo sigue cayendo y cayendo."

Esta gran variedad de temas y situaciones resulta mucho más atractiva teniendo en cuenta el lenguaje rudo, desenfadado y provocador que emplea Salinger a lo largo de la novela. Otro rasgo que llama la atención pero que si no te acostumbras puede parecer enervante, es el limitado vocabulario del que hace gala Holden. A lo largo de los capítulos no dejarás de encontrarte expresiones del tipo "tío", "jo", "por el amor de Dios", "falso" y el siempre crispante "y eso". Aunque por debajo de sus expresiones vulgares y su absoluta incapacidad para exponer sus ideas de forma ordenada, se esconde una personalidad simplemente arrolladora. Crítico, contradictorio, mentiroso, apasionado, impulsivo, solitario, melancólico, Holden Caulfield muestra un manifiesto desprecio hacia el sistema y sus rígidas reglas, imitando patrones de conducta que él mismo repudia. Por otro lado, el protagonista de El guardián entre en el centeno muestra una completa devoción hacia sus hermanos y hacia los niños pequeños en general, tratando por todos los medios de proteger esa inocencia infantil que él está empezando a perder.
     Descubrir el porqué del título, inspirado en un poema de Robert Burns que guarda relación con algunos temas tratados en la obra de Salinger, ha sido todo un acontecimiento, pues una de las cosas que más me han gustado de la novela es la gran cantidad de simbolismos relacionados con el paso del tiempo, las responsabilidades del mundo adulto y el drama de hacerse mayor que en ella aparecen. Es cierto que pudiera ser difícil acostumbrarse al particular estilo narrativo de Salinger y que en más de una ocasión te entren ganas de abofetear al protagonista, pero El guardián entre el centeno me ha parecido en definitiva una novela deliciosa, de aprendizaje, una suerte de manual donde cada página encierra lecciones maravillosas, una historia para reflexionar largas horas, un libro con cuyo protagonista resulta prácticamente imposible no sentirse identificado. Por estas y muchas otras cosas, está claro que su encumbrada posición dentro de la cultura popular está más que justificada. Aunque si la has leído y no te ha gustado (puede que incluso la odies), no te sientas como un bicho raro. Después de todo, quizá lo peor de la novela sea la desmesurada leyenda que le precede. 

Puntuación

El guardián entre el centeno



Especial Clásicos #4: J.D. Salinger

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cuando Jerome David Salinger cumplió su sueño de ser escritor, poco podría imaginarse él en aquella época la fama que lograría obtener con sus escritos ni la repercusión que tendrían sus novelas incluso muchos años después de ser publicadas. Salinger ha conseguido con su fiel retrato de la sociedad en la que vivía convertirse en la voz de muchos jóvenes descontentos, inadaptados o incomprendidos que lejos de buscar una explicación del mundo que les rodea, buscan primero una explicación de sí mismos. 

Jerome era hijo de Solomon Salinger, director de una empresa que se dedicaba a la importación de carnes y quesos europeos, y de Marie Jillich, de ascendencia alemana. Cuando Salinger nació su familia ya tenía una posición acomodada y a pesar de la gran depresión de 1929, se trasladaron en 1932 a un lujoso apartamento de Manhattan. Su no muy brillante expediente académico hizo que sus padres lo internaran en 1934 en la Academia Militar Valley Forge, donde se graduó en 1936. En otoño de ese mismo año se matriculó en la Universidad de Nueva York para estudiar arte y, tras un semestre sin demasiado provecho, su padre le ofreció viajar a Europa para aprender idiomas e iniciarse en el negocio de la importación. En unos momentos de extrema tensión en Europa pasó casi un año entre Austria y Polonia. En Viena vivió con una familia judía, que muy probablemente no sobrevivió al Holocausto, y con cuya hija, a la cual le dedicó en 1947 el relato A girl I knew, mantuvo el primer romance serio del que se tengan noticias. Sus primeros intentos de publicar un relato no salieron demasiado bien, así que Salinger decidió intentarlo con historias más convencionales; había estallado la Segunda Guerra Mundial y escribió The hang of it, glosando las virtudes de la vida militar.

El 7 de diciembre de 1941 Japón atacó Pearl Harbor provocando la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Salinger se alistó en el ejército en abril de 1942 y después de ser destinado a funciones que le resultaron frustrantes, sus previos conocimientos de francés y alemán añadidos a su experiencia europea hicieron que lo reclutara el servicio de contraespionaje militar. Al finalizar la guerra, sus experiencias en el campo de batalla le habían impactado profundamente y, posiblemente afectado por lo que hoy se denomina estrés postraumático, solicitó voluntariamente tratamiento y fue ingresado en julio en un hospital de Nuremberg. Es muy probable que también visitase Viena para encontrar a la familia con la que había vivido hace unos años solo para descubrir que todos, incluida la hija de la que se había enamorado, habían muerto en campos de concentración. La huella emocional que le dejaron estos hechos se percibe en algunos de sus relatos, especialmente Un día perfecto para el pez plátano, sobre un ex soldado suicida, y también Para Esmé, con amor y sordidez, narrado por un soldado traumatizado.

The Catcher in the Rye, conocida en castellano como El cazador oculto en 1961 y como El guardián entre el centeno a partir de 1978, fue su primera novela corta. Fue publicada en 1951 y se hizo muy popular entre los críticos y jóvenes. Es, por otro lado, una novela que ha sido curiosamente citada como favorita por algunos asesinos en serie y otros inadaptados. Posteriormente, Salinger publicó las colecciones de relatos Nine Stories en 1953; Franny y Zooey, en 1961; y en 1963 una colección de novelas cortas Raise High the Roof Beam, Carpenters y Seymour: An introduction, protagonizados por la disfuncional familia Glass. Las mentes ágiles y poderosas de hombres perturbados y la capacidad redentora que los niños tienen en las vidas de estos es uno de los temas principales de las obras de Salinger.

¡Que te doy!
Después de haber obtenido la fama y la notoriedad con El guardián entre el centeno, Salinger se convirtió en un eremita, apartándose del mundo exterior y protegiendo al máximo su privacidad. Intentó por todos los medios escapar de la exposición al público y de la atención del mismo. Cuando supo de la intención del escritor británico Ian Hamilton de publicar una biografía que incluía cartas que Salinger había escrito a amigos y a otros escritores, Salinger interpuso una demanda para detener la publicación del libro. Uno de los resultados no intencionados de este juicio fue que muchos de los detalles de la vida privada de Salinger salieron a la luz pública a través de las  transcripciones del juzgado. Finalmente, falleció de muerte natural el 27 de enero de 2010, pero su producción literaria y la incontestable influencia de sus obras en las vidas de mucha gente le han ganado un importante puesto en la historia de la literatura. Que no es poco.

«Los sentimientos de anonimato y oscuridad de un escritor constituyen la segunda propiedad más valiosa que le es concedida.»



Ilustración de Holden Caulfield

IMM 14#

lunes, 17 de septiembre de 2012


"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.





Septiembre es un mes odiado por casi la mayoría de los mortales. Es el final de las vacaciones, la vuelta a Hogwarts al cole, los exámenes, la rutina. Septiembre es el lunes de los meses. Sin embargo, nos queda el pequeño consuelo de saber que, sea el día que sea, podemos seguir leyendo como posesos. Por ello, aquí os traemos una nueva entrega de IMM con los últimos libros que hemos comprado, recibido o robado a ver qué os parecen:


-La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata: He aquí un libro que ha dividido profundamente a la redacción de este blog (si es que se le puede llamar así). Unos lo aman, otros los odian, pero lo que es indiscutible es que no se trata de una lectura cualquiera. Reseña en breve.


-El color de la magia, Terry Pratchett: Hace ya algún tiempo que le venía echando el ojo a las novelas del Mundodisco, aunque por una cosa o por otra nunca empezaba. Pero es que lo vi en la estantería con ese precio y cuando me quise dar cuenta ya estaba pegado a mi mano. 1.95 € ¿Hola? No sé cómo explicaros que vayáis a comprarlo YA.

-Sputnik, mi amor, Haruki Murakami: Sí, otro autor japonés. Sí, otra vez Murakami (y las que os quedan).  En esta ocasión, el firme candidato a ganar el premio Nobel de este año nos trae una historia que en un principio me recuerda a la de Tokio Blues, aunque seguramente no tengan nada que ver. En serio, si no habéis leído nada de este tío, no sé a qué estáis esperando.


-Jane Eyre, Charlotte Brontë: Me decidí por esta edición porque, a parte de ser la más barata, era la única en la que no salía una mujer vestida de mesa camilla. En serio, es ver a una tía con faldas victorianas o un torso desnudo en la portada de un libro y sufro calambres. A lo que iba, Jane Eyre es un libro del que me han hablado muy bien, le tengo muchas ganas y espero que no me defraude.

-El guardián entre el centeno, J.D. Salinger: Y como voy con el reto 10 clásicos algo retrasado, he decidido agenciarme también este gran clásico de la literatura contemporánea, aprovechando además que es bastante cortito.


-La historia de Lisey, Stephen King: De esta novela dicen que es uno de sus mejores títulos. Parcialmente inspirada en su experiencia personal, Stephen King nos desvela la historia de una mujer que trata de comprender la obra de su marido escritor, y por lo que cuenta la sinopsis, al final le pasan unas cosas muy raras. Promete.

-El pistolero, Stephen King: Como mi amor, respeto y admiración por Stephen King se han consolidado bastante, he decidido empezar al fin con la que es su gran obra como escritor, la saga de la Torre Oscura. Por si fuera poco, el libro cuenta en su interior con unas ilustraciones preciosas, creadas por el norteamericano Michael Whelan.


-La broma infinita, David Foster Wallace: La joya de la corona. Mi obsesión con este libro viene a raíz de un comentario que hizo Justin Cronin en su página de Facebook, recomendando encarecidamente la lectura de esta novela. Además, las reseñas que he leído lo ponen por las nubes. Eso sí, tochazo de 1000 y pico páginas al canto. Muchísimas gracias, Lilith *3*

¿Os ha gustado alguno? ¿Los habéis leído? Comparte tu opinión con nosotros.

 
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