Lo sé. Lo reconozco. Llevo durante mucho tiempo viviendo inmerso en una especie de lapsus necesario, un período sabático durante el cual he decidido prescindir del estímulo visual al que por aquí estábamos todos acostumbrados. Han pasado dos meses desde la última vez que hice inventario de mis adquisiciones literarias, pero lo cierto es que ahora tengo material suficiente como para resarcirme y publicar de un solo golpe varias ediciones de esta veterana sección. Sin embargo, no voy a hacerlo. No, no voy a transigir. No voy a tirar por la borda toda esa contención que tanto trabajo me ha costado cultivar. No quiero acaparar vuestra valiosa atención con toneladas de libros bonitos o con párrafos repletos de frases rimbombantes. No os quiero ruborizar en público ni haceros tartamudear. Así que no esperéis encontrar gran cosa. Al menos, no todavía. Pues, como se suele decir, esto no ha hecho más que empezar:
1. Las buenas intenciones, Amity Gaige: Aunque poco elegante, darse a la fuga es solo otra forma de afrontar los problemas. Huir, perderse, evaporarse, desaparecer. Todo está permitido si se persigue una buena causa. Nada es reprochable si en realidad lo que cuenta es la intención con que se hace. Al menos, ese es el argumento que esgrime en esta aclamada novela la escritora norteamericana Amity Gaige, quien ha realizado un desesperado y emocionante viaje por la memoria en el que su protagonista narra, ya desde la cárcel, los motivos que lo condujeron a transgredir la ley secuestrando a su propia hija.
2. Pista negra, Antonio Manzini: La colección Salamandra Black va creciendo poco a poco con títulos que no solo conforman una apuesta coherente y sólida, sino que parecen ir incrementando en calidad sin ningún tipo de obstáculo. El cuarto componente de este sello es el primero de los casos protagonizado por el subjefe de policía Rocco Schiavone, personaje caracterizado -según dicen- por su irresistible carisma y su inteligencia supina.
3. Pastoral americana, Philip Roth: Alguien debería consultar cuál es el mayor número de libros escritos por Philip Roth que alguien tiene en casa sin leer porque existen posibilidades bastante amplias de que el próximo año veáis mi cara estampada en el Libro Guinness de los Records. Afortunadamente, Pastoral americana es el título escogido por los integrantes del Man Pulitzer Book Award para leer durante el mes de febrero, por lo que ya tengo excusa perfecta para estrenarme con la obra de un autor que comparte con Murakami la desdicha de ser eterno candidato al Nobel.
4. Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, David Foster Wallace: O cómo un gigantesco crucero de recreo puede convertirse en la mayor pesadilla lúdica de toda la historia y de paso servir como inspiración para el afilado y subversivo intelecto del escritor norteamericano que más está rentabilizando su trágico fallecimiento. Sea como sea, Foster Wallace es siempre una apuesta segura, y teniendo en cuenta que me he embarcado en un proyecto para leer toda su obra en 2015, la adquisición de este ejemplar estaba más que confirmada.
5. Vampiros y limones, Karen Russell: Sin duda, una de las mejores y más estimulantes colecciones de relatos que he leído en mucho tiempo. La fértil imaginación de Karen Russell es un descontrolado tiovivo de luces y colores donde las ideas más extravagantes se ponen a dar vueltas y más vueltas hasta adquirir un carácter de lo más retorcido. Ocho cuentos extraordinarios que ahondan en lo cotidiano y hablan de la naturaleza humana a través de criaturas mitológicas. Sencillamente imprescindible.
6. El libro de Jonah, Joshua Max Feldman: El primer asteroide de 2015 cae con rotundidad sobre la ciudad de Nueva York y sus tempestuosos vendavales empresariales. Joshua Max Feldman debuta con una divertida fábula de resonancias bíblicas en la que su protagonista trata por todos los medios de sobrevivir en un mar plagado de tiburones mientras una serie de alucinaciones amenazan con convertirlo en una especie de profeta moderno. ¿Puede tener mejor pinta? No lo creo.
7. Asedio y tormenta, Leigh Bardugo: Sombra y hueso es una novela que me gustó mucho y de la que guardo un recuerdo casi impecable. Me lo acabé prácticamente de una sentada y además figura entre mis mejores lecturas de 2013, así que era de esperar que acabara comprando su continuación, ambientada en el mismo universo oscuro, tétrico y de evidentes influencias soviéticas que su predecesora. Si se parece en algo a la primera parte, Asedio y tormenta promete estar plagada de acción, magia, aventuras y criaturas fantásticas, combinación irresistible donde las haya.
8. Seraphina, Rachel Hartman: Justo cuando pensaba tener superada la etapa de los dragones, va Nocturna y publica este libro extraordinariamente bonito que ha hecho reavivar el fuego de dichas criaturas legendarias. En su interior, Rachel Hartman nos descubre un fascinante universo donde dragones y humanos conviven en una frágil tranquilidad... situación que está a punto de cambiar cuando la joven protagonista descubra que un miembro de la familia real ha sido asesinado.
9. Lo que dijo Harriet, Beryl Bainbridge: Si hay algo que me impulsa irremediablemente a poner la mirilla sobre un cierto libro es que este lleve puesto encima la etiqueta de 'controvertido'. Siento una terrible e insana fascinación -restringida al ámbito literario, eso sí- por temas que el más común de los humanos no dudaría en describir como sórdidos, desagradables o repulsivos. Lo siento, no lo puedo evitar. Por eso, teniendo en cuenta que Lo que dijo Harriet reúne todos esos calificativos y que incluso tuvo dificultades en su época para ser publicado, me resultaba inconcebible pasar por alto esta inquietante novela basada en un caso real de dos niñas que seducen a un hombre mayor y acaban siendo cómplices de un horrible crimen.
10. El Levante, Mircea Cărtărescu: No creo estar equivocado cuando digo que Cărtărescu es el escritor rumano de mayor trascendencia en nuestro país. Al buen puñado de obras que ya tiene editadas en España por la editorial Impedimenta, este mes se une El Levante, una ambiciosa epopeya de resonancias homéricas y deudora del Ulises de Joyce que realiza un interesante recorrido por la historia de la literatura rumana.
11. La trama nupcial, Jeffrey Eugenides: Aunque al principio sea duro de asimilar, todos los indicios señalan que existe una regla de proporcionalidad inversa entre la calidad de un novelista y el número de obras que tiene publicadas. Pensad en Jeffrey Eugenides. Pensad en Donna Tartt. ¿Es casualidad que en ambos casos el lanzamiento de cada obra se produzca con la frecuencia de una conjunción astral? ¿Tiene cualquier otro escritor la capacidad de provocar taquicardias, desmayos y sudoraciones incontrolables con tanta facilidad? Lo dudo mucho. Por eso, no es de extrañar que cada nuevo título que saca Eugenides al mercado sea recibido con los honores propios de un héroe militar. No te sientas raro si al coger uno de sus libros notas que todo gira más rápido a tu alrededor, si todo te aísla. No eres el único que oye un tímido susurro provocado por el roce de sus páginas; una suave e hipnótica voz que suplica: quédate. A sus órdenes, señor Eugenides.
12. Franny y Zooey, J.D. Salinger: No hay nada mejor en esta vida que ser adolescente, estar enfurecido y leer a Salinger. El autor norteamericano ejemplifica de manera perfecta ese tipo de escritor del que habla Holden Caulfield en El guardián entre el centeno, de esos a los que te gustaría poder llamar 'amigo' y telefonear cuando más quisieras. Porque sí, porque Salinger sabe captar con una asombrosa economía de recursos la rebeldía intrínseca, la apasionada dedicación con que se puede acometer una tarea, la disconformidad universal, las irritantes contradicciones y las preocupaciones vitales que todos hemos experimentado de manera u otra. Y a lo largo de esta obra, que es en realidad una combinación de relato y novela corta estrechamente relacionados entre sí, Salinger demuestra una vez más su incontestable genialidad mediante personajes inolvidables, diálogos brillantes y escenas teñidas de una sobrecogedora angustia.











