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Reseña "Behemoth"

lunes, 13 de enero de 2014

► Título: Behemoth
► Autor: Scott Westerfeld
► Saga: Leviathan #2
► Año: 2013
► Editorial: Edebé
► Páginas: 528
► Precio: 16.50€

Un trono robado. Una misión secreta. Una aventura épica.
El Behemoth es la criatura más feroz de la armada británica. Puede tragar buques de guerra enemigos de un solo bocado. Los darwinistas lo necesitarán, ahora que están en guerra contra los poderes clánker.
Deryn es una chica que se hace pasar por chico en el Ejército del Aire británico y Alek es el heredero de un Imperio, aunque finge ser un plebeyo. Finalmente se conocen a bordo de la aeronave Leviathan y ambos esperan poder terminar con la guerra. Pero, cuando el desastre echa por tierra la misión pacificadora del Leviathan, se encuentran solos y perseguidos en territorio enemigo.
Alek y Deryn necesitarán grandes dosis de habilidad, nuevos aliados y mucho valor para enfrentarse a todas las adversidades.

Opinión

El segundo libro de una saga o trilogía siempre es un trago difícil tanto para quien lo lee como para quien lo escribe: tiene que reunir todas las buenas cualidades del primero y a ser posible corregir sus posibles defectos, ha de profundizar en el universo creado por el autor y en las distintas relaciones que surgen entre los personajes, debe responder a algunas cuestiones planteadas anteriormente y abrir camino para proponer otras nuevas, por no decir que está condenado a satisfacer las expectativas que el comprador exigente haya depositado en su lectura. Sin embargo, Behemoth ha sabido cumplir punto por punto con todo lo que se requiere para calificar como una continuación estupenda. El segundo volumen de la trilogía escrita por Scott Westerfeld nos envía de vuelta a una realidad alternativa donde asombrosas invenciones mecánicas e inquietantes criaturas genéticamente manipuladas reconstruyen los sucesos más significativos de la Primera Guerra Mundial, pero lo mejor de todo es que lo hace dejándonos con la agradable sensación de que el billete sin duda ha merecido la pena.

Con la mitad del continente sumido en la guerra, las conspiraciones y las luchas de poder, el Imperio Británico se dirige a la ciudad de Estambul con el objetivo de encontrar nuevos aliados. Pero lo que en un principio debería permanecer como territorio neutral se halla en realidad bajo la influencia de numerosas facciones políticas y organizaciones clandestinas cuyos propósitos chocarán de frente con los del ejército inglés. Por eso, cuando diversas circunstancias terminen desbaratando las pacíficas intenciones de la armada británica, Deryn y Alek, los protagonistas de esta apasionante ucronía steampunk, se verán empujados a recorrer las calles de una ciudad desconocida, laberíntica y muy peligrosa, perseguidos por una multitud creciente de enemigos.


Tal y como puede parecer a simple vista, Behemoth es un libro cargado de acción e intriga que por su planteamiento se aleja bastante de lo que se suele publicar dentro del género juvenil pero que se ajusta perfectamente a las medidas de este. Gracias a su impresionante dominio del ritmo, el encanto natural de sus personajes y los impactantes giros que suelen estar esperando en el momento más inesperado, la historia que aquí nos presenta Scott Westerfeld adquiere una velocidad trepidante y llega a leerse de forma compulsiva. Aunque el elemento que seguramente más contribuye a que las páginas de Behemoth se pasen tan deprisa es la elaborada edición, repleta de impresionantes ilustraciones a cargo de Keith Thompson. Estos asombrosos dibujos que con bastante frecuencia salpican el texto nos adentran más fácilmente en la fantástica imaginación del autor y aportan a la novela un toque de dinamismo, profundidad y espectacularidad visual que apenas puede conseguirse de otro modo.

Por otra parte, Deryn y Alek confirman su contenido aunque implacable proceso de desarrollo y constituyen un vigoroso tándem narrativo que evoluciona de manera constante (a veces, hacia destinos poco convenientes) y que junto a la elaborada atmósfera oriental o la incorporación de nuevos personajes y líneas argumentales supone un verdadero aliciente para enfrascarse en la lectura de esta novela. Quizá no sea una trilogía que entusiasme a todo el mundo y desde luego no está exenta de fallos (descompensación de las distintas tramas, personajes que rozan el arquetipo, descripciones anémicas, secuencias de batalla un tanto confusas), pero lo cierto es que Behemoth es por encima de todo una obra atípica, carismática, indudablemente entretenida e incluso mejora el nivel de su predecesora. Así que a falta de conocer lo que está por ocurrir en la próxima y definitiva entrega de la trilogía, de momento puedo decir que Behemoth ha sido una experiencia refrescante, satisfactoria y muy, muy recomendable.

Behemoth, Scott Westerfeld


Reseña "Tormenta"

lunes, 11 de noviembre de 2013

► Título: Tormenta
► Autor: Jay Kristoff
► Saga: Las guerras del loto #1
► Año: 2013
► Editorial: Hidra
► Páginas: 496
► Precio: 16.50 €

El Imperio Shima, una nación formada por islas, fue antaño una tierra fértil, cuna de tradiciones y mitos centenarios. Ahora sus cielos son rojos y la tierra ha sido emponzoñada por las máquinas que funcionan mediante el vapor del loto rojo.
Los cazadores de la corte imperial de Shima reciben el encargo de capturar a un tigre del trueno, una criatura mitológica mitad águila, mitad tigre.Pero los tigres del trueno se extinguieron hace más de cien años. Y el precio por fallarle al emperador es la muerte.
Yukiko es una joven del clan del zorro y posee un don que, de descubrirse, podría hacer que la ejecutaran. Cuando el tigre del trueno se cruza en su camino y averigua cómo usarlo, esta joven muchacha pondrá en jaque a todo un imperio y cambiará el destino de todos sus habitantes de forma irrevocable.

Opinión

Oír hablar de la palabra steampunk significa para muchos de nosotros transportarse al Londres de la época victoriana y vivir fantásticas aventuras repletas de humor refinado, espectacularidad visual, entornos retrofuturistas y extraños artilugios de la más impredecible utilidad. Pues no. Gracias a escritores como Jay Kristoff, una corriente tan atractiva y repleta de posibilidades como esta se revitaliza casi por completo, expandiéndose a otros continentes, culturas y costumbres, abriendo nuevas fronteras, explorando formas inéditas de contar la misma historia pero añadiéndole infinidad de matices diferentes. Así pues, Tormenta, primer volumen de una trilogía steampunk ambientada en el Japón feudal, supone un auténtico soplo de aire fresco no solo al género al que se adscribe, sino a la narrativa fantástica en general que se viene publicando en los últimos años. Sorprendente, cautivadora, adictiva y muy bien desarrollada, Tormenta se ha convertido para mí en una lectura verdaderamente satisfactoria y emocionante, una demostración magistral de que argumento, estilo y personajes pueden llegar a combinarse en altos niveles de calidad sin perder ni un ápice de originalidad en el camino.

Cerró los ojos y deseó estar sana y salva en su casa, caliente, acurrucada entre mantas, el aire teñido de gris azulado por el humo de la pipa de su padre. La bestia abrió el pico y rugió, un grito huracanado que se tragó la luz y los recuerdos.
   La oscuridad la engulló por completo.

Jay Kristoff nos introduce en un país formado por diferentes islas que vive inmerso en una calma quebradiza y una precaria situación medioambiental. Dividida en cinco castas principales, la sociedad de Shima se halla gobernada por un dirigente corrupto, egocéntrico y perverso llamado Yoritomo, un joven príncipe dominado por sus fantasías y sed de gloria que ha encomendado a sus hombres de confianza una misión imposible: capturar a una criatura extinta. Por otro lado, el incesante incremento de la polución y los residuos tóxicos que se generan durante la extracción de una sustancia denominada Chi están minando la salud del pueblo y exterminando la fertilidad de una tierra que clama soluciones inminentes. En medio de esta insostenible tesitura nos encontramos con Masaru, gran cazador al servicio de Yoritomo que sufre los efectos de una fuerte adicción y es enviado a partir en busca del legendario Arashitora (un cruce entre águila y tigre al que se le atribuyen extraordinarios poderes), siendo la muerte su única recompensa si fracasa. Masaru es padre además de la indomable Yukiko, una joven intrépida, luchadora, de carácter fuerte, incapaz de permitir las injusticias y poseedora de una rara habilidad que podría costarle la vida si fuera descubierta.
     Lo cierto es que desde el mismo principio, Tormenta pone sobre la mesa una gran variedad de arcos argumentales, interrogantes sobre el pasado de los protagonistas y detalles sobre el apasionante mundo que ha creado el escritor que se van revelando de forma paulatina, inteligente y muy bien dosificada. Puede que al principio cueste un poco (sobre todo a quien no esté familiarizado con la cultura japonesa) adaptarse al vocabulario, la jerarquía social y las expresiones tan marcadas que inundan el texto o a la gran cantidad de referencias mitológicas extraídas de la tradición oriental, pero en realidad es solo cuestión de tiempo verse zambullido en una historia que tiene a sus espaldas una magnífica labor de ambientación y que está tan bien estructurada a nivel narrativo.

Otro relámpago refulgió e iluminó a la bestia ante sus ojos asombrados.
     Lo imposible.
     Lo inconcebible.
     Un tigre del trueno.

En ese sentido, una vez comenzada su lectura resulta muy difícil no quedarse pegado a las páginas de Tormenta porque la novela va bien cargada de acción, suspense y giros dramáticos que te harán temer continuamente por el destino de los personajes. Personajes, por cierto, impecables en su gran mayoría, entrañables, retorcidos, profundos y polifacéticos, cargando sobre sus espaldas el peso de la responsabilidad, la ambición desmedida o un pasado plagado de heridas. La verdad es que, sean más o menos de tu agrado, tanto los protagonistas como los secundarios están magníficamente creados, tienen su papel representativo en el correcto funcionamiento de la trama y gozan de una asombrosa viveza a la que desgraciadamente no nos tienen acostumbrados y que traspasa las páginas del libro. 
      Algo también a destacar es el enorme talento que demuestra Jay Kristoff a la hora de escribir. El suyo no es un mero intento de plasmar sobre el papel una historia ya de por sí bastante atractiva, sino más bien un generoso alarde de creatividad narrativa y un gusto exquisito por la selección de cada palabra, esfuerzo que se ve muchas veces reflejado en las hermosas descripciones, la fluidez de los diálogos y el intenso lirismo que abundan en la novela. Aunque la historia deja espacio para la emotividad, los lazos familiares y un triángulo amoroso bastante comedido y relevante a largo plazo, tampoco le faltan brutalidad y mano dura a Kristoff cuando se trata de infligir un duro revés a sus personajes, por lo que nunca sabes qué tipo de acontecimiento inesperado te puede estar esperando a la vuelta de cada capítulo. Y si a todo esto le sumamos la cuidada (y bastante vistosa) edición a cargo de la editorial Hidra, no hace falta decir que la adquisición de Tormenta es de obligado cumplimiento para cualquier aficionado a la fantasía oriental, al steampunk o, por qué no, a la literatura en sí. Después de todo, los géneros están para traspasarlos. Y en eso, Tormenta ha cumplido un papel sencillamente ejemplar.

Tormenta, Jay Kristoff


Reseña "Leviathan"

viernes, 10 de mayo de 2013

► Título: Leviathan
► Autor: Scott Westerfeld
► Año de publicación: 2012
► Género: Novela, juvenil, steampunk
► Editorial: Edebé
► Páginas: 472
► PVP: 16.50 €
► ISBN: 9788468306995


Nos encontramos en la cúspide de la Primera Guerra Mundial y todas las potencias europeas se están armando. Los austrohúngaros y alemanes tienen sus clánkers, unas máquinas de acero con motores de vapor cargados de armas y municiones. Los darwinistas británicos emplean animales fabricados como armas de guerra. Su Leviathan es un dirigible ballena, la bestia más poderosa de la flota británica. Aleksandar Ferdinand, príncipe del Imperio austrohúngaro ha huido. Su propia gente se ha vuelto contra él. Su título no tiene ya ningún valor y solo cuenta con un Caminante de Asalto desgastado por la batalla y con su leal tripulación. Deryn Sharp es una plebeya, una chica disfrazada de chico que se ha alistado en las Fuerzas Aéreas británicas. La muchacha es un destacado aviador, pero su secreto se encuentra en peligro constante de ser descubierto. Cuando la Gran Guerra es ya inminente, los caminos de Alek y Deryn se cruzan de la forma más inesperada llevándolos a ambos a bordo del Leviathan donde darán la vuelta al mundo y vivirán una fantástica aventura que cambiará sus vidas para siempre.

Opinión

Mi pequeño idilio con Scott Westerfeld comenzó hace unos cuatro años, cuando completamente por azar cayó en mis manos un ejemplar de Traición, primera entrega de una trilogía distópica en la que a partir de cierta edad los jóvenes son sometidos a múltiples operaciones de cirugía estética que tienen como objetivo alcanzar la perfección física. En un principio la idea me pareció tremendamente original (estamos hablando del año 2008-09) y lo cierto es que después de un par de tardes enfrascado a más no poder en su lectura, Traición no solo consiguió gustarme sino que se convirtió en una de mis sagas favoritas de literatura juvenil, pese a no ser demasiado popular en la blogosfera. Puesto que sus respectivas continuaciones (Perfección, Especiales y Extras) también me gustaron bastante, cuando me enteré de que la editorial Edebé tenía pensado publicar en España otra trilogía del autor, mis niveles de euforia se dispararon hasta niveles poco conocidos. En esta ocasión, y sin abandonar en ningún momento su carácter marcadamente juvenil, Scott Westerfeld nos transporta en Leviathan a los albores de la Primera Guerra Mundial, a una especie de ucronía steampunk con abundantes reminiscencias históricas donde las fuerzas combatientes luchan por el dominio de Europa a bordo de estrafalarias máquinas de guerra o con la ayuda de monstruosas criaturas evolucionistas.

La caballería austriaca brillaba bajo la luz de la luna con sus jinetes erguidos orgullosamente en la silla de montar, sobre sus caballos y con las espadas en alto. Tras ellos, dos hileras de máquinas andantes, caminantes impulsados con motores diésel, listas para disparar, con los cañones apuntando por encima de las cabezas de caballería.

Podría decirse que la novela de Scott Westerfeld tiene todos los ingredientes para convertirse en una novela de éxito, pero lo cierto es que contra todo pronóstico, la acogida de esta trilogía en nuestro país ha sido más bien fría. No sé si ha sido por la escasa promoción a la que se ha visto sometida, si es que la idea original no ha terminado de calar entre un público cada vez más debilitado en términos económicos o si acaso estamos tan idiotizados por las tendencias literarias norteamericanas que ya ni siquiera hacemos caso a cualquier cosa que no apeste descaradamente a romance paranormal adolescente. El caso es que Leviathan no es una novela perfecta, pero no por ello deja de ser una apuesta de menor categoría, una opción arriesgada, entretenida y bastante recomendable si lo que te gusta es vivir emocionantes aventuras repletas de acción, intriga y seres sobrenaturales.
     Una de las principales bazas con las que cuenta esta novela es su acelerado ritmo narrativo. Dividida en dos puntos de vista bien diferenciados que se van intercalando continuamente, la historia de Leviathan nos pone en la piel de Alek, un chico intrépido y a veces algo titubeante que de la noche a la mañana se convierte en heredero del imperio austro-húngaro tras el repentino y premeditado fallecimiento de sus padres, y de Deryn, una joven curiosa, decidida e indudablemente problemática que se hace pasar por chico en los exámenes para ingresar en el ejército británico. Scott Westerfld narra con un estilo sencillo, directo y desenfadado (muy diferente al que se puede ver en la saga Uglies) las vivencias de estos dos pequeños soldados en el fragor de las sucesivas batallas, estrategias militares y labores de espionaje que uno y otro ejército llevan a cabo incesantemente. Tomándose ciertas licencias históricas que los no iniciados en la materia sin duda podemos perdonar, Leviathan recrea de manera bastante fiel los principales acontecimientos que tuvieron lugar durante esa época de enfrentamiento bélico, proporcionando un marco más que interesante para el desarrollo de sus personajes (que termina siendo un tanto escaso) y de la turbulenta tesitura ideológica en que se divide el continente, a saber, aquellos quienes están dispuestos a experimentar con las herramientas que ofrece la naturaleza y quienes lo consideran una abominable aberración que debe impedirse a toda costa.

Bajo la repentina frialdad de la inmensa sombra, Deryn alzó la vista fascinada. Aquella vasta y fantástica criatura había acudido realmente a rescatarla, a ella.

La ambientación de la novela me ha parecido soberbia, pero poco explotada. Me hubiera gustado conocer muchos más detalles acerca de esos animales manipulados genéticamente que se convierten en armas y de esos enormes prodigios tecnológicos capaces de arrasar poblaciones enteras a su paso. Creo que la descripción de ambos bandos está pobremente desarrollada y en más de una ocasión he tenido que echar mano de las impresionantes ilustraciones que abarrotan la novela a lo largo de sus casi 500 páginas para poder enterarme bien de lo que sucedía, pues no conseguía imaginarme del todo bien la situación. Hablando de las ilustraciones, uno de los mejores y más impecables apartados del libro, he de elogiar el excelente trabajo de Keith Thompson porque ha conseguido dotar a sus dibujos de la originalidad, el dinamismo y la espectacularidad de la que a veces carece el texto. Por otro lado, aunque la cuidada edición de Leviathan permite devorar cientos de páginas de una sola sentada, la historia que se cuenta en este primer libro me ha parecido demasiado superficial y redundante, como si el autor quisiera guardarse el plato fuerte para el siguiente volumen de la trilogía. Ganas no me faltan de continuar con las aventuras de Alek y Deryn (y espero que de más personajes), pero reconozco que como estrategia narrativa, me resulta un tanto arriesgada. Así pues, a pesar de sus defectos, Leviathan se ha convertido en una lectura gratificante, amena y ágil, una novela ligeramente inferior a lo que para mí supuso en su día Traición, pero igualmente sorprendente, descabellada e ideal para desconectar de la rutina en compañía de medusas gigantes, ballenas voladoras y otras complejas estructuras tecnológicas. Así que, ya sabéis, calzáos las botas y coged vuestros rifles de asalto porque la guerra vuelve a estar de moda.

Puntuación

Leviathan



Reseña "Soulless"

jueves, 7 de febrero de 2013

► Título: Soulless
► Autor: Gail Carriger
► Año de publicación: 2009
► Género: Novela, steampunk, fantasía
► Editorial: Orbit
► Páginas: 384
► PVP: 7,99 £
► ISBN: 9780316056632

Alexia Tarabotti debe desenvolverse bajo muchas y variadas tribulaciones sociales. En primer lugar, no tiene alma. En segundo, es una soltera cuyo padre es italiano y, además, está muerto. Y en tercer lugar, ha sido groseramente atacada por un vampiro sin ningún respeto por la etiqueta social.
¿Qué puede esperarse de todo eso? Aparentemente, nada bueno, pues Alexia mata accidentalmente al vampiro y el atroz Lord Maccon (ruidoso, indecoroso, atractivo y hombre lobo) es enviado por la Reina para investigar el caso. Con inesperados vampiros apareciendo y esperados vampiros desapareciendo, todo el mundo parece estar convencido de la culpabilidad de Alexia. ¿Será capaz de averiguar lo que está sucediendo realmente en la alta sociedad londinense? ¿Su habilidad para anular los poderes sobrenaturales debido a su carencia de alma demostrará ser útil o simplemente embarazosa? Y, finalmente, ¿quién es el auténtico enemigo, y tendrán tarta de melaza?

Opinión

Por primera vez en mucho tiempo me topo con una novela protagonizada por vampiros, hombres lobo, fantasmas y otras criaturas sobrenaturales que no resulta irritante hasta el hastío. La artífice de esta casi imposible gesta no es otra que Gail Carriger, escritora de origen norteamericano conocida en el mundillo de la literatura fantástica por su excéntrica forma de vestir y por la saga El protectorado de la sombrilla, una alocada serie de 5 libros cuya primera parte llegó a estar nominada al Premio Locus en calidad de mejor debut y que promete convertirse en uno de los próximos referentes del género steampunk. Divertida, refrescante, impredecible, encantadoramente maligna, son solo algunos de los adjetivos que se me ocurren para calificar esta más que interesante apuesta para los amantes del té inglés, los paseos en carro y los sombreros de chistera. 
     La historia que nos propone Gail Carriger en su libro es la de una solterona empedernida llamada Alexia Tarabotti, poseedora de un flagrante desprecio por las convenciones sociales y los estrictos protocolos que rigen la comunidad londinense, que sin comerlo ni beberlo se ve envuelta durante la celebración de una fiesta privada en el nada decoroso asesinato de un vampiro que pretendía propinarle un buen mordisco. Debido a este desafortunado accidente y a las extrañas circunstancias que explican la aparición del vampiro, Alexia no solo se convertirá en el centro de todas las pesquisas policiales, sino que deberá adentrarse en los complejos entresijos de la jerarquía social para intentar desentrañar una auténtica trama de misteriosas desapariciones, intrigas burocráticas y experimentos prohibidos que podrían poner en serio peligro la vida de nuestra protagonista. 

La señorita Alexia Tarabotti no estaba disfrutando en absoluto de la velada. Los bailes privados eran poco más que entretenimientos mundanos para solteronas, y la señorita Tarabotti, aunque seguía soltera, no solía disfrutar de ellos. Dicho y hecho: al poco de empezar el baile, se retiró a la biblioteca de la residencia, sin lugar a dudas su estancia favorita en cualquier casa, donde se encontró con la presencia inesperada de un vampiro.

Gracias a su extremadamente poco frecuente condición "espiritual", Alexia es inmune a las habilidades sobrenaturales de vampiros, licántropos y similares, capaz incluso de inutilizar con solo el contacto de su piel al más despiadado agresor y revertir sus poderes inhumanos. Por eso, Alexia es reclutada por la Oficina de Registro Antinatural (ORA) con la intención de esclarecer un caso que tiene revolucionada a la comunidad británica. Lo cierto es que Alexia Tarabotti reúne todas aquellas cualidades que se necesitan para calificar como una excelente protagonista: es respondona, irreverente, pícara y descarada, siente una insaciable curiosidad por los libros y aunque arrastra una serie de notables defectos como por ejemplo su desproporcionada nariz o su marginal ascendencia italiana, nunca duda en utilizar su locuacidad y desparpajo innatos para ridiculizar constantemente la indudable minusvalía intelectual de sus hermanas, así como los horripilantes sombreros de su amiga Ivy. ¡Y además tiene un paraguas!
     Por otro lado, el fabuloso y variopinto elenco de personajes que hace acto de aparición en Soulless se ve completado entre otros por el irresistible Lord Maccon, miembro destacado de una comunidad de hombres lobo y uno de los máximos dirigentes de la ORA, y por posiblemente el vampiro más asexuado de la historia de la literatura: Lord Akeldama, un aristócrata de libidinosa reputación que no duda en agasajar a Miss Tarabotti con los apelativos más bochornosos que te puedas imaginar. Hablando un poco más de Lord Maccon, la tensión sexual que se respira a lo largo de toda la novela entre él y Alexia es palpable, emocionante y en ocasiones, hasta frustrante. La relación que surge entre estos dos personajes será un punto bastante importante de la novela, pero afortunadamente no estamos ante una empalagosa sucesión de demostraciones románticas que harían vomitar de asco al mismísimo Cupido, sino que se caracteriza por una pronunciada tirantez, un proceso de maduración extenso y una capacidad de atrapar al lector más propia de una telenovela sudamericana. 

-Ivy, querida mía -dijo la señorita Tarabotti al ver aparecer a su amiga-, ¡no sabes cuánto me alegro de que hayas encontrado tiempo para pasear conmigo! Tu sombrero es espantoso, por cierto. Espero que no pagaras mucho por él.

Quizá una de las cosas que más puntos le hacen ganar a esta novela es la total falta de expectativas que había puesto en su lectura y lo mucho que me han acabado sorprendiendo para bien las desternillantes aventuras y preocupaciones amorosas de Miss Tarabotti y compañía. Aunque la mezcla de criaturas de ultratumba perfectamente civilizadas, casos detectivescos que harían retorcerse en su tumba a Agatha Christie y la sobresaliente ambientación victoriana de la novela pueda parecer a simple vista un tanto extraña, lo cierto es que todos los elementos que pone Carriger a disposición de su público encajan de manera perfecta desde el minuto uno, produciendo en el lector una curiosa agitación que se origina como consecuencia del hilarante sinsentido de la trama combinado con una leve sensación de espanto. 
    El triunfo de esta novela reside principalmente en su absoluta falta de seriedad, la estupenda sátira que realiza la autora sobre la literatura del género y en su profunda absurdidad (en el buen sentido de la palabra, por supuesto), presente en dos de cada tres páginas y causante de más de una sonora carcajada. En poco menos de 400 páginas, la escritora californiana nos deleita con la originalidad y el buen hacer de su pluma, una trama folletinesca que nunca sabes por dónde va a salir y unos personajes completamente adorables, divertidos e inolvidables que me han proporcionado un par de tardes de entretenimiento considerable. Sin duda alguna, mi primera incursión en el fascinante universo de Gail Carriger y su Protectorado de la sombrilla ha sido un acierto y un éxito rotundo, por lo que no puedo hacer otra cosa que recomendar encarecidamente esta novela que es prácticamente un continuo esperpento, un libro que no tiene nada de revolucionario pero que sabe jugar sus cartas mucho mejor que otras obras con mayores recursos. Y eso siempre es digno de encomio.

Puntuación

Soulless


 
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