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Iván Repila - El aliado

martes, 29 de enero de 2019



►Título original: —
►Traducción: —
►Año: 2019
►Edición: Seix Barral
►Páginas: 256


Tras cosechar críticas muy positivas con sus anteriores novelas, El niño que robó el caballo de Atila y Prólogo para una guerra, Iván Repila (Bilbao, 1978) regresa a la actualidad del panorama editorial con El aliado, una obra tremendamente incendiaria y corrosiva que pretende agitar el debate en torno a la lucha feminista desde la perspectiva de un hombre que toma conciencia del asunto y se suma al carro sin demasiado conocimiento de causa.

El protagonista de El aliado, que se autodenomina «el tío más feminista del mundo», responde al prototipo de varón blanco heterosexual que, aun creyéndose defensor de la igualdad y el respeto, participa en todo tipo de comportamientos misóginos fuertemente interiorizados. Sin embargo, cuando un compañero de piso le muestra un vídeo en el que aparece manteniendo relaciones sexuales con una chica, grabado a todas luces sin el consentimiento de ella, se horroriza ante lo que considera una flagrante e injusta violación de su intimidad. A partir de ese momento, el narrador, que responde a las siglas I.R.R., comienza a implicarse cada vez más en actividades de corte feminista, acudiendo a charlas divulgativas, leyendo textos fundamentales del movimiento y, en general, deconstruyendo la visión patriarcal de la sociedad en la que ha sido educado.

Gracias a su estridente zambullida en el mundo del feminismo, el protagonista conocerá a la brillante y carismática Najwa, una ferviente activista con la que inicia un affaire igual de apasionado en el plano romántico que en el ideológico. De sus encendidas charlas postcoitales nacen reflexiones sobre género, política y relaciones de poder que prenden en nuestro peculiar aliado la chispa de la revolución, implantando en lo más profundo de su ser la idea de que a la lucha por los derechos de las mujeres no se le ha insuflado la suficiente violencia como para ser efectiva. 

Lo que ocurre a continuación en la novela de Iván Repila solo puede describirse como un auténtico derroche de socarronería narrativa que catapulta el nivel de mordacidad de la obra hasta límites estratosféricos. Con inenarrable gracia e ingenio, Repila describe un proceso, el de la incursión en las líneas de batalla feministas, que para muchos hombres contemporáneos resultará dolorosamente familiar. El descubrimiento de las infinitas desigualdades entre sexos, la terminología laberíntica y el descorazonador escarnio del que se nutren las redes sociales desemboca en mala conciencia, la ruptura radical con valores obsoletos y un síndrome de insatisfacción permanente que el protagonista de El aliado trata de expiar de la peor manera posible: apropiándose de un movimiento en el que solo le corresponde un papel secundario.

Aunque Iván Repila recoge en esta novela una plétora de anécdotas, situaciones violentas y argumentos de cuñado relacionados con el feminismo que cualquiera de nosotros estará harto de escuchar, El aliado va más allá de la mera crónica. La obra de Repila, siempre provocativa y pegada a la actualidad, contiene un demoledor componente especulativo que el autor explota hasta las últimas consecuencias. ¿Pueden las buenas intenciones acabar saboteando una causa noble? ¿Es la igualdad absoluta entre hombres y mujeres un proyecto tangible o una ingenua distopía? ¿Seremos capaces de salvar las brechas de género o moriremos brutalmente en el intento? A pesar de que el tono combativo de la novela degenera a veces en verborrea panfletaria y de que muchos personajes rozan lo caricaturesco, El aliado me ha parecido una propuesta audaz, inteligente y muy interesante que, sin duda, dará mucho que hablar durante los próximos meses.


«Las mujeres que me rodean están llenas de ira. No una ira espontánea, fruto de una insatisfacción pasajera, de un deseo inmediato que se frustra, sino una ira orgánica, interiorizada, contenida por cientos de rutinas. Una ira asumida como un estado natural, desglosada en capítulos de iras menores que alivian, momentáneamente, su condensación. La ira como una enfermedad mental que no se cuenta».


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Roxane Gay - Bad Feminist

jueves, 1 de diciembre de 2016

«I would rather be a bad feminist than no feminist at all».




Título en castellano: Mala feminista
Traducción: Ana Momplet
Año: 2014
Editorial: Harper Perennial
Páginas: 320
Valoración: ★★★






Cuando iba al colegio, recuerdo que en clase nos inculcaban frecuentemente mediante charlas y talleres valores como el respeto, la tolerancia y la igualdad entre hombres y mujeres. No recuerdo, sin embargo, que la palabra «feminismo» apareciese por ningún lado. El feminismo se camuflaba por aquel entonces con el sentido común. Hoy día, en una época donde la asignación de etiquetas responde más bien a una necesidad patológica derivada de la interacción constante con las redes sociales, el feminismo parece haber caído en la desgracia de, no solo ver incrementado el número de frentes a los que debe responder, sino de verse arrastrado a un debate mareante e impeditivo sobre lo que la propia palabra indica.

En este contexto, la escritora, articulista y profesora estadounidense Roxane Gay acuña el término «mala feminista» para designar a los que, como ella, abrazan una concepción libre, plural y pacificadora de una palabra que parece haber degenerado en insulto. Roxane Gay denuncia los desproporcionados estándares, expectativas y estereotipos a los que se enfrentan los iconos feministas más populares y defiende su derecho a luchar por sus convicciones sin tener que disculparse por lo que muchos consideran contradicciones inaceptables, a saber, que le gusten los vestidos, el color rosa, depilarse las piernas, leer Vogue o tararear canciones pegadizas en cuyas letras denigran a la mujer de manera clamorosa.

Si bien Roxane Gay hace alarde en Bad Feminist de una indiscutible voz propia y una elocuencia envidiable, hablando, por ejemplo, de asuntos tan variados como trastornos alimenticios, los limites del humor, campeonatos de Scrabble, la ineficacia del sistema judicial y educativo, tensiones raciales, aborto, la misoginia en el mundo de la música (o en el mundo en general) y la importancia de reconocer nuestros respectivos privilegios en lugar de usarlos como arma arrojadiza, buena parte de sus textos carecen de profundidad analítica y parecen más bien opiniones enrabietadas que la autora dispara a bocajarro. Quizá la popularidad de este libro se basa precisamente en que Roxane Gay disecciona sin tapujos productos de apabullante éxito comercial como Crepúsculo, Los Juegos del Hambre, Criadas y señoras, Django desencadenado o la siempre problemática 50 sombras de Grey, con su percepción poco realista que ofrece del BDSM o su conexión con la figura de caballero andante que parece predominar en los cuentos de hadas.

En cualquier caso, Roxane Gay se muestra mucho más convincente y provocativa cuanto más se aleja de estos fenómenos. Sus heterodoxas incursiones en la identidad de género, lo racial o lo autobiográfico brillan por encima del resto. No obstante, algunos de sus ensayos a priori más interesantes se quedan en un mero esbozo que no extiende la tesis hasta sus últimas consecuencias, o en los que directamente no se percibe tesis alguna. Que su postura en la mayoría de casos se limite a la crítica recalcitrante y sin ofrecer propuestas alternativas acaba restando enteros a un conjunto de ensayos que contiene incuestionable potencial.

A pesar de todo, Bad Feminist constituye una lectura interesante e iluminadora en muchos sentidos. No hace falta estar de acuerdo con los argumentos que esgrime la escritora: basta con examinar el tipo de preguntas que Roxane Gay se plantea, mucho menos evidentes y sin duda mucho más importantes de lo que exigen nuestras interacciones diarias, y partir de esa base para encontrar nuestras propias respuestas. Al fin y al cabo, Roxane Gay demuestra que no existe una única forma de luchar por la misma causa. Que, gracias a Dios, no existen los buenos feministas.

 
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