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Reseña "El juego de Ender"

sábado, 15 de septiembre de 2012

► Título: El juego de Ender
► Autor: Orson Scott Card
► Editorial: Ediciones B / Zeta
► Páginas: 384 páginas
► Precio: 19,00€ / 8,00€ (última versión / bolsillo)

 La Tierra está amenazada por una especie extraterrestre de insectos que pretende destruir la humanidad. Para vencerlos se precisa la intervención de un genio militar, por lo cual se permite el nacimiento de Ender, tercer hijo de una pareja en un mundo que limita a dos el número de descendientes. Ender se entrenará en una estación espacial, superará a sus rivales y se convertirá en la persona capaz de dirigir las flotas terrestres contra los insectos de otros mundos.



Quiero empezar diciendo que este libro no me atraía prácticamente nada cuando lo vi por primera vez en la estantería de una librería. Le eché un vistazo, leí la sinopsis y me pareció casi una historia para pre-adolescentes, así que arrugué el morro y lo devolví a su sitio. La he visto en innumerables ocasiones en casi todas las librerías en las que he estado y siempre he pasado de comprarlo con la idea de que comprarlo sería tirar el dinero. Han hecho falta dos días de horas y horas de lectura para convencerme de lo contrario. Llamadme raro, pero es que si te presentan una novela como una lucha de un niño contra una especie de bichos alienígenas hasta arriba de esteroides, me recuerda a las cutre-películas de ciencia ficción de hace unas cuantas décadas y me pongo malo solo de pensar como tiene que ser leer algo así.

Sin embargo, no se puede juzgar un libro por su portada (ni por su sinopsis), y este en particular podría ser la personificación misma del dicho.

Empecemos por el principio: estamos en la piel de Andrew Wiggins, un niño estadounidense, el menor de tres hermanos que aún no ha cumplido los seis años y que va a la escuela como todo niño de su edad. Como todo niño de su edad en este universo, si se le encuentra potencial, se le pone un chip "monitor" que permite a unos expertos evaluar sus capacidades psíquicas y registrar cada momento de su existencia para su posterior estudio. Hasta aquí muy normal todo, como veis.

Sarcasmos aparte, Andrew es de todo menos normal. En un mundo superpoblado y con pocas esperanzas de poder expandirse por el espacio para aliviar dicho problema, tener un Tercero (el tercer hijo de un matrimonio) es un delito muy grave. Andrew solo pudo ser concebido porque sus hermanos, Peter y Valentine no dieron la talla para acceder a un programa de reclutamiento que pretende salvar a la humanidad de su extinción a manos de los insectores, unos alienígenas similares a hormigas humanoides con los que la humanidad lleva algo más de un siglo en guerra. Los tres hermanos, por milagros de la genética, son genios, increíblemente listos, increíblemente maduros, pero muy diferentes entre ellos. Valentine es cariñosa y atenta, empática, una niña modelo. Peter, por otra parte, es un sociópata, megalómano, ególatra y mentiroso angelito.

"-Bastaría apretar y apretar hasta que estuvieses muerto. Y podría decir que no sabía que te iba a hacer daño, que estábamos jugando, y me creerían, y todo saldría bien. Y estarías muerto. Todo habría salido bien."

Qué ricura, ¿verdad? Andrew (o Ender, como él mismo se denomina desde el principio del libro), por su parte, es mucho más parecido a su hermana que a su hermano, aunque teme que algo dentro de él sea Peter, que en realidad, sea un monstruo que solo una fina barrera separa del mundo. Es lo que tiene un hermano apenas 4 años mayor que tú que te amenaza de muerte día a día.

En fin, que Ender, como se llamará desde ahora a Andrew, concebido para ser algo intermedio entre sus hermanos, sí consigue pasar la prueba, con lo cual es separado de su familia y arrastrado a la Escuela de Batalla, donde será entrenado para combatir la amenaza de los insectores, que según toda fuente fiable, se preparan para su venganza después de su última derrota unos 60 años atrás. En la Escuela de Batalla, Ender tendrá que sobrevivir de la única forma que conoce, sobresaliendo por encima de los demás, pasando por encima de ellos, luchando contra otros niños en peleas de mentira (y no tan de mentira), a fin de convertirse en el mejor soldado, el mejor general y el mejor comandante que nunca haya existido, todo por el bien de la humanidad. Con sus profesores machacándolo día sí y día también, poniendo a prueba su autocontrol, su aguante, su cordura.

"-Lo que importa es que ha ganado el juego que no se podía ganar.

-Supongo que ahora lo trasladará.

-Estábamos esperando a ver cómo se desenvolvía con Bernard. Se ha desenvuelto perfectamente.

-Así que en cuanto resuelve una situación, se le pasa a otra que no pueda resolver. ¿Podrá descansar alguna vez?"


La historia es sencillamente impresionante, nada remotamente parecido a lo que me esperaba en aquel primer encuentro con la novela, que no fue muy acertado. Un estilo rápido, directo, preciso, sin concesiones con los personajes, los cuales cuentan con una verdadera personalidad, apenas mutable, realista, estructurada, basada en hecho, con relevancia sobre la trama. Brutalidad, amor, odio, miedo, política, acción. Una historia muy buena e interesante, de niños que no son niños ni lo serán jamás, para salvar a una humanidad que no tiene reparos en usarlos como herramientas, unos niños que deben sobrevivir a todas las pruebas que unos adultos implacables les ponen, unos adultos que aunque odien su tarea, saben que es necesaria para tener un futuro. Unos personajes que no tienen más remedio que adaptarse a lo que les toca vivir, con remordimientos, ideas, casi alma. Un estilo que facilita la lectura y aunque en mi caso no me enganchó como otras novelas han hecho, consiguió que me lo leyera en poco tiempo y trasnochando si hacía falta.

Un gran juego con las emociones, la tristeza, el amor por los amigos, la familia, el sentido del deber, el ansia de poder, la vergüenza, el miedo a uno mismo. Una reflexión sobre los límites del ser humano, de hasta dónde se puede llegar por la supervivencia, ya sea por la propia o por la de toda la especie. Se acerca a muchos libros de estilo similar, pero no falla donde ellos yerran, sino que atina, da en el centro de la diana sin apenas desviarse.

Poco más puedo decir de esta novela, ya que no he conseguido encontrarle nada malo y solo puedo deshacerme en elogios (vaya publicidad gratuita que estoy haciendo) hacia este autor y esta historia, trazada, tejida con cuidado y que es plena, acertando con el final como pocas hacen. Si tuviera que buscarle algo malo, solo sería una pequeña parte de ese final, algún acontecimiento poco creíble, alguna acción sin un fundamento claro. Pero un final es un final y pocas veces se puede hacer redondo, como casi fue este.

Es un libro que habla de la supervivencia del más listo, del que mejor es capaz de adaptarse su entorno, del que es capaz de olvidar su pasado para sobrevivir, pero tenerlo presente para salir adelante. Un libro sobre la vida, sobre el mundo. En definitiva, es un gran libro.


Puntuación 

El juego de Ender


Perfecto

 
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