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Gerardo Sámano Córdova - Monstrilio

sábado, 27 de septiembre de 2025



► Título original: Monstrilio
► Traducción: Esther Cruz Santaella
► Año: 2023
► Edición:  Temas de hoy (2025)
► Páginas: 400


Si Max Porter apuntaba que el duelo era «esa cosa con alas», en la novela debut de Gerardo Sámano Córdova (Ciudad de México, 1981) el duelo es esa cosa que respira en la oscuridad. Sí, la muerte de un hijo puede abrir un abismo tan profundo en la tierra que de la grieta surjan criaturas procedentes del mismísimo infierno. Engendros, fantasmas, demonios... el más allá es un circo de los horrores y la literatura de género es un mapa que nos guía por sus atracciones más abyectas. Sin embargo, en este cuento tan macabro como estremecedor, Sámano Córdova habla de monstruos mucho más familiares que los que puedan salir en un capítulo de Stranger Things. Pena, dolor, rabia, desesperación... perder a un ser querido es una experiencia tan común como tener la certeza de que haríamos cualquier locura por recuperarlo. Y, en ese sentido, Monstrilio retrata unas tinieblas de la condición humana en las que todos nosotros somos capaces de reconocernos.

Magos y Joseph son dos padres que acaban de perder a su único hijo, Santiago. Aquejado de una enfermedad congénita, Santiago nació con un solo pulmón, y aunque sus médicos no le auguraban una larga esperanza de vida, lo cierto es que Santiago consiguió salir adelante hasta que finalmente el optimismo se estrelló de frente contra la biología. Mientras Joseph lamenta amargamente la muerte de su pequeño, Magos desafía los designios del destino y, con una frialdad que hiela la sangre, disecciona el cadáver de Santiago para cortarle un trozo de pulmón y conservarlo en un frasco. Después de volver con su familia a México y escuchar una vieja historia sobre una mujer que logró revivir al amor de su vida, Magos comienza a alimentar en secreto el pulmón de Santiago. Contra todo pronóstico, el apéndice mutilado se va haciendo cada vez más grande y Magos, tan emocionada como confusa, se convence de que esa masa peluda y amorfa se está transformando poco a poco en una réplica de su hijo fallecido.

Lo mires por donde lo mires, el argumento de Monstrilio es auténtica dinamita. Con un estilo, un tono y una estética que rezuman, al menos en la primera parte de la novela, un gusto exquisito por lo gótico, Gerardo Sámano Córdova elabora un demoledor estudio del proceso de duelo desde una óptica que no transita sensiblerías ni lugares comunes, sino que sorprende por su originalidad y su atrevimiento. La gestación de ideas morbosas y retorcidas, el distanciamiento con la pareja, la falta de escrúpulos... Magos es un personaje fascinante y poco convencional que parece haberse marinado en un relato de Mariana Enríquez. Y Joseph, el padre, supone el contrapunto racional a un delirio narrativo al que también se unirán Lena, reputada cirujana y amiga de la pareja, y el propio M., Monstrilio, un chico en plena efervescencia juvenil cuyo voraz apetito por la carne humana conducirá a este peculiar grupo de personajes hacia un peligroso callejón sin salida.

No voy a negar que me lo he pasado bien leyendo Monstrilio. No obstante, su excepcional planteamiento es la cumbre de una novela que, a medida que se va desplegando, pierde combustible y hasta el sentido de la orientación. Monstrilio pasa del body horror más repugnante a una especie de thriller psicosexual donde lo queer se postula como un símbolo de grotesca disidencia —con especial énfasis en lo de grotesca—, pero que no termina de definir sus contornos. El desarrollo de los personajes se diluye en una serie de seductoras excentricidades y una prosa que se escora hacia lo superfluo. El resultado se siente inacabado y el final deja sin unir todos los puntos de una obra que rezuma buenas ideas pero no logra ejecutarlas con contundencia. Monstrilio está lejos de ser una novela sobresaliente, aunque sí me parece prometedora: insinúa un terror obsceno, provocador, sangriento, que se nutre de un miedo tan conocido como el del rechazo a una pulsión que se considera reprobable, monstruosa. Con mayor o menor desatino, pero haciendo gala de una audacia que es de agradecer, Gerardo Sámano Córdova desdibuja la línea del deseo aceptable y nos abre las puertas de un territorio inexplorado que existe más allá de la frontera entre el hombre y la bestia.


«Su hijo estaba vivo y ya no. Ni un trueno, ni ángeles llorando, ni la Muerte con su manto ni un indulto: solo ese cuerpo silencioso, sin respirar, y la contundente constatación de que se acabó.»


★★☆

Avni Doshi - Azúcar quemado

miércoles, 30 de marzo de 2022



►Título original: Burnt Sugar
►Traducción: Raquel Vicedo
►Año: 2020
►Edición:  Temas de Hoy (2021)
►Páginas: 320


Azúcar quemado es la explosiva carta de presentación con la que Avni Doshi (Nueva Jersey, 1982) irrumpió hace un par de años en el panorama literario, llegando a quedar finalista del Premio Booker en 2020. La autora, estadounidense nacida en el seno de una familia de inmigrantes indios, explora la convulsa relación de la protagonista con su madre, una mujer desagradable y severa que comienza a mostrar síntomas de demencia. «Mentiría si dijera que nunca he sentido placer cuando a mi madre le ocurre una desgracia», confiesa Antara en las primeras líneas de una obra que deja bien claras sus intenciones desde el primer momento.

El origen de tan fascinante y compleja agresividad se encuentra en una infancia problemática, marcada por el inexplicable arrebato de su madre de convertirse en la concubina de un gurú religioso, arrastrando a su hija a una vida repleta de miserias y episodios traumáticos. A raíz de esta época humillante, Antara se ha convertido en una persona rencorosa y desapasionada, una mujer encerrada en sí misma que soporta a duras penas una existencia displicente junto a Dilip, su anodino esposo, mientras trata de expurgar a través del arte los demonios de su pasado. La novela, haciendo uso de una cronología desordenada, permite observar la historia familiar de Antara desde diversos ángulos, todo en un intento desesperado de la protagonista de encontrar sentido al errático comportamiento de su madre ahora que la enfermedad está a punto de arrebatarle sus recuerdos.

Empleando una narración fragmentada, Avni Doshi elabora un contundente relato sobre la íntima enemistad que une a madre e hija, derribando a su paso infinidad de mitos que el resto de mortales hemos erigido en torno a este vínculo sagrado. La propuesta, sin duda, me parece llamativa, pero el motivo por el que no he llegado a conectar con ella es la peculiar voz narrativa que articula la historia. Antara es un personaje interesante, repleto de matices y aristas que van desde la provocación hasta el victimismo, pero vive asentada en una aséptica monotonía que empobrece todos los rincones de la novela. Su fijación obsesiva por los olores y fluidos corporales llega a ser irritante, por no mencionar esos momentos totalmente descontextualizados en los que menciona de manera casual cosas como, por ejemplo, que se imagina follando con su padre.

A pesar de sus aspectos negativos, Azúcar quemado no me ha parecido una novela insustancial. Puede que los riesgos narrativos que asume Avni Doshi no sean santo de mi devoción, pero es indudable que estamos ante una obra perspicaz y provocadora que se sale de la norma. Doshi explora de forma poco ortodoxa cómo el trauma configura nuestra identidad y expone los estragos de la apabullante violencia que se ejerce sobre las mujeres en distintos ámbitos, recreando una visión poco halagadora de la india contemporánea y su vestigial remanente del colonialismo británico. Sin el encanto ni la arrolladora fuerza de otras propuestas similares —pienso en los Apegos feroces de Vivian Gornick—, Azúcar quemado es una obra singular y atípica, pero que resulta mucho menos lacerante de lo que pretende ser. 


«En el ashram había vivido sin ella añorándola al mismo tiempo, pero ahora que estábamos juntas avanzaba desorientada hacia el terror, sentía que me había equivocado, que tal vez no la quería ni la necesitaba, solo para acabar volviendo a la idea con la que había vivido toda mi vida, que estar sin ella era el infierno, la desgracia.»


PUNTUACIÓN: ★★

 
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