Mostrando entradas con la etiqueta Max Porter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Max Porter. Mostrar todas las entradas

Reseñas breves [155 - 157]

viernes, 13 de enero de 2017



►Título original: Our Souls at Night
►Traducción: Cruz Rodríguez Juiz
►Año: 2015
►Editorial: Literatura Random House
►Páginas: 144
►Valoración: ★★★


Kent Haruf era hasta ahora un completo desconocido para mí. La primera obra suya de la que oigo hablar es precisamente una póstuma. Sin embargo, en contra de lo que dicta la experiencia, no hay en Nosotros en la noche ni rastro de chapucero oportunismo editorial. Más bien, la última novela de Haruf constituye una extraordinaria demostración de sobriedad narrativa que esconde en su interior una historia tierna y conmovedora como pocas.

El planteamiento es repentino y demoledor: una tarde, Louis recibe la visita de su vecina Addie, una mujer que, como él, lleva mucho tiempo viuda. Esta le propone pasar juntos la noche, solo para hablar, para combatir la soledad. Aunque al principio se muestra reticente, sorprendido, Louis finalmente acepta. A partir de ahí, se convierte en una auténtica delicia contemplar cómo se desenvuelven ambos protagonistas en el silencio de la noche, desnudándose mutuamente en un proceso que poco o nada tiene que ver con el sexo y sí mucho con la calidez de los cuerpos en contacto.

La inusual relación de Louis y Addie, cuyos términos permanecen velados al resto del mundo, comienza a despertar comentarios desafortunados y gestos de desaprobación por parte de sus más allegados, convirtiéndose su atípica amistad en un objetivo a abatir para quienes se aferran a lazos convencionales. Sencilla y de atmósfera diáfana, Nosotros en la noche contiene profundas reflexiones sobre el amor y los prejuicios a los que deben hacer frente quienes lo encuentran en la vejez. Más allá de escenas o diálogos memorables, el poso que deja su lectura es una sensación acogedora, entrañable, una candidez impropia de las circunstancias que, no obstante, Kent Haruf hace encajar como anillo al dedo hasta su contenida y, aún así, trascendental conclusión. Maravillosa y recomendable joya.




►Título original: The Sense of an Ending
►Traducción: Jaime Zulaika
►Año: 2011
►Editorial: Anagrama
►Páginas: 192
►Valoración: ★★★


Sin apenas despeinarse, Julian Barnes ha escrito una de las novelas más fascinantes que he leído en mucho tiempo. La primera parte de El sentido de un final me ha parecido sublime, imperial, narrada de manera prodigiosa y pulcra. Podemos decir que el premio Man Booker no le fue otorgado en vano. En ella conoceremos a un trío de adolescentes maravillosamente pedantes (Tony, Colin y Alex) que reflexionan en clave filosófica sobre la amistad, el amor, el despertar sexual, la historia y el sentido de la vida mientras observamos cómo les afecta la incorporación al grupo de un cuarto miembro llamado Adrian, personaje de trasfondo trágico y gran intelecto cuyo repentino suicidio marcará para siempre el transcurso de sus vidas.

La segunda parte se centra más en describir la relación tóxica que mantuvo Tony, el narrador, con su primera novia, Veronica, una chica posesiva y enfermiza de la que no salió bien parado. Décadas más tarde, la sombra de Veronica reaparece en la vida de Tony en forma de testamento: unos diarios que pertenecieron a Adrian y que Veronica se niega a entregarle. ¿Contendrán esos diarios la clave para entender los motivos del suicidio de Adrian? A medida que la historia avanza y las amistades se dispersan, el tono de la novela se ensombrece y los fracasos y los desengaños se suceden en una obra que condensa de forma magistral la complejidad de las relaciones humanas y revela el efecto transformador del paso del tiempo, así como el engañoso filtro de la memoria.

En definitiva, El sentido de un final me ha parecido una novela brillante, cautivadora, profunda y tremendamente inspiradora, narrada además con un gusto exquisito y que te hace reflexionar largo y tendido sobre las vueltas que da la vida o de cómo este incesante girar nos transforma sin que apenas nos demos cuenta o cuando ya es demasiado tarde para hacer algo al respecto.  




►Título original: Grief Is The Thing With Feathers
►Traducción: Milo Krmpotić
►Año de edición: 2016
►Editorial: :Rata_
►Páginas: 144
►Valoración: ★★★☆


La «novela» de Max Porter adopta en su recorrido diferentes formas para hablar de un tema tan trillado como el duelo por la muerte de un ser querido en un tono que rebosa originalidad y frescura. En ella, un padre y sus dos hijos reciben la visita de un cuervo simbólico —bastante cachondo, por cierto— que les ayuda a lo largo del texto a superar la pérdida de la madre/esposa, enfrentándoles con su indescriptible sufrimiento y el vacío que deja la ausencia de una forma entrañable y visceral, emotiva y desgarradora de maneras inesperadas. Homenajeando la producción literaria de Emily Dickinson y Ted Hughes, Max Porter elabora una historia donde el lenguaje destaca por su elasticidad y melódica cadencia, sobreponiéndose a la estructura fragmentada del texto y alcanzando a describir sentimientos que las palabras normalmente no pueden expresar. El duelo es esa cosa con alas me ha parecido una lectura muy sugerente y dolorosa por sus implicaciones, más que por su capacidad para tocar ciertas teclas emocionales. Es un texto poético que se presta a múltiples interpretaciones, cambiante, camaleónico, alejado de la narrativa convencional, pero siempre estimulante y estremecedor. Uno de esos libros de los que se puede sacar tanto o más provecho en sucesivas lecturas.

 
Generación Reader © 2012