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Reseña "La máquina espacial"

miércoles, 29 de mayo de 2013

► Título: La máquina espacial
► Autor: Christopher Priest
► Año de publicación: 2013
► Género: Novela, ciencia-ficción
► Editorial: RBA
► Páginas: 426
► PVP: 19.00 €
► ISBN: 9788490065105

Edward Turnbull es un representante de comercio sin suerte que un día conoce por casualidad a Amelia Fitzgibbon, pariente de un conocido inventor. De visita en su casa, Amelia le enseña el último invento de sir William: la máquina espacial, y le sugiere que la tomen prestada para un corto viaje. Esta imprudencia desencadena toda una serie de acontecimientos nefastos que los lleva a un futuro cercano y a un rincón de la campiña, que creen que es la tierra del futuro, pero que en realidad es el planeta Marte, que está a punto de lanzar un ataque contra la Tierra.

Opinión

A estas alturas de la vida ya se me acaban las palabras para elogiar la estupenda labor editorial que está llevando a cabo el sello Literatura Fantástica de RBA en favor de unos géneros literarios que están ganando cada vez más adeptos. Y es que no solo de novelas recién salidas del horno debería vivir ningún aficionado a la ciencia ficción, la fantasía ni la literatura en general. Hay que apostar por los clásicos, la reliquias, las antigüedades, los libros que estaban de moda cuando aún existían los casetes o las chaquetas con hombreras, y en vista del exquisito catálogo del que dispone esta colección (con títulos de H.G. Wells, Úrsula K Le Guin, Robert Sheckley o el siempre enigmático J.G. Ballard), esa es una lección que parecen tener muy bien aprendida en los cuarteles de RBA, desde donde, para deleite de los lectores más jóvenes e inexpertos, no han dudado en recuperar esta fantástica obra del británico Christopher Priest llamada La máquina espacial. Autor de novelas como El prestigio (adaptada al cine en 2006 por otro Christopher de apellido Nolan) o un referente indiscutible dentro del género como lo es El  mundo invertido, Priest realiza en esta novela una especie de refrito con cierto sabor steampunk entre La máquina del tiempo y La guerra de los mundos, una magistral combinación de historias tan conocidas como elogiadas que, lejos de convertirse en el pretencioso desastre que cabría esperar, consigue explotar lo mejor de ambos relatos sin perder ni un ápice de su manifiesta originalidad.

-Sí, sí, Turnbull, pero yo soy científico. Los vehículos de motor no son más que una de las mil facetas de un enorme y nuevo campo de investigación. Estamos a punto de entrar en el siglo XX, ¡que va a ser el siglo de la ciencia! ¡La ciencia no tiene límites!

La historia de La máquina espacial es la de un joven representante de comercio llamado Edward Turnbull que se desplaza de ciudad en ciudad por toda Inglaterra intentando vender artilugios de lo más estrafalarios. En uno de sus muchos viajes laborales oye hablar de una tal Amelia Fitzgibbon, la bella e inteligente ayudante de William Reynolds, un reputado científico que raras veces hace acto de presencia en público. Cuando Edward conoce a Amelia por casualidad, nuestro protagonista quedará perdidamente prendado de sus encantos femeninos y de su personalidad atrevida, firme e inconformista, aunque después sus exagerados modales británicos le impidan exteriorizar sus sentimientos por ella de una forma clara. Con la excusa de mostrar sus revolucionarios cachivaches, Edward le propone a Amelia concertar un encuentro con su eminente profesor, pero lo que finalmente encuentran en el laboratorio de Reynolds escapa a toda lógica conocida: una máquina que gracias a una extraña sustancia es capaz de moverse en cualquiera de las cuatro dimensiones espacio-temporales. El caso es que, embelesados completamente por las explicaciones de sir William y deseosos de comprobar si la máquina funciona de verdad, Edward y Amelia emprenden un pequeño viaje a bordo del aparato.
     Y claro, como todo lo que puede salir mal, acaba saliendo peor, ambos jóvenes terminarán aterrizando en la superficie de Marte tras una aparatoso accidente, arrojados a un ambiente hostil, deprimente y que se está preparando para un inminente ataque a la Tierra. Con esta información, cualquiera que haya leído anteriormente las obras de Wells podría pensar que La máquina espacial no tiene nada nuevo que ofrecer, pero lo cierto es que Priest hace mucho más que una simple revisión de estos dos grandes clásicos en los que se basa su novela: con una admirable capacidad para absorber la atención del lector, una prosa impecable, adictiva, hermosa y carente de artificios, así como un trepidante pulso narrativo que sencillamente no te deja soltar el libro, Priest rellena los huecos argumentales que hay entre La máquina del tiempo y La guerra de los mundos de manera poco menos que sorprendente. La descripción que hace el escritor británico de los paisajes marcianos, su en apariencia incomprensible ecosistema y el opresivo sistema sociológico en el que se hallan inmersos sus habitantes envuelven la historia con un halo de terrible fascinación que resulta del todo irresistible.

Me quedé mirando el canal, observando cómo se reflejaba en él el brillante punto de luz en que se había convertido la Tierra... y sentí una desesperación y un miedo terribles al comprender que nos hallábamos en Marte, el planeta de la guerra.

No es esta la única virtud de La máquina espacial. Además de su delicioso estilo, la increíble cantidad de vueltas que da la trama y la imprevisibilidad de la misma a pesar de que conocemos su desenlace de antemano, la obra de Christopher Priest destaca por la intensidad que se desprende en cada una de sus páginas, la espectacularidad visual de ciertas escenas bélicas o la increíble caracterización de sus personajes principales. Edward y Amelia protagonizan una sentida y enternecedora historia de amor que se disfruta más por su ritmo pausado aunque constante y por esa situación de perfecto equilibrio que consigue mantener con el resto de arcos narrativos en que se divide la novela. Aunque suene a tópico, realmente no tengo nada que objetar a esta magnífica obra de Priest, que no fue capaz de durar entre mis manos más de un día. Me ha parecido una novela intachable, sensacional y recomendable en grado extremo, tanto si has tenido la oportunidad de leer los clásicos de H.G. Wells como si aún no lo has hecho.
    Quizá no sea esta una propuesta excesivamente compleja ni profunda, tampoco creo que lo pretenda. De hecho, las únicas reflexiones interesantes que he extraído de La máquina espacial han sido en un par de ocasiones, cuando los personajes discuten sobre la posibilidad de aprovechar la avanzada tecnología alienígena para el progreso de la humanidad hacia un futuro idealizado o cuando los curiosos humanoides que viven esclavizados en Marte deciden liberarse de las cadenas que los mantienen atados a las creaciones de su propia ambición. Sin embargo, a parte de estar muy bien cimentada y no dejar espacio a explicaciones someras sobre los fundamentos científicos sobre los que se sostiene, La máquina espacial triunfa especialmente en aquello que se propone: servir como puro y cautivador entretenimiento a los lectores que no se conforman con cualquier cosa. Y en ese aspecto, afortunadamente, no se le puede poner mejor nota.

Puntuación

La máquina espacial



IMM 25#

sábado, 27 de abril de 2013

"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.


Como todos sabéis, esta semana se ha celebrado el Día Internacional del Libro y puesto que no podemos dejar pasar ni una oportunidad para seguir coleccionando novelas en la estantería, al final ha pasado lo que tenía que pasar. Y eso que todavía faltan un par de libros que pedí a Bookdepository, más otros cuantos de Amazon, más... más... en fin, aquí os traemos nuestras últimas adquisiciones:


-La maga, Trudi Canavan: Precuela de la trilogía Las crónicas del mago negro. Aunque El gremio de los magos me gustó bastante, la verdad es que me daba un poco de pereza continuar con esta saga y he decidido leer primero esta especie de prólogo independiente que tiene lugar en el mismo universo, pero varios siglos antes si no he entendido mal. Es mi actual lectura.

-La oscura verdad de Mara Dyer, Michelle Hodkin: Pocos libros han causado tanto revuelo como este. Lo cierto es que esta novela a caballo entre el thriller psicológico y el romance juvenil despierta odios y pasiones a partes iguales, aunque yo más bien me sitúo en una zona intermedia. 


-Nubes de kétchup, Annabel Pitcher: La autora de Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea vuelve esta vez con una apuesta bastante interesante sobre una chica que envía cartas a un presidiario condenado a muerte.

-Hermosa oscuridad, Kami García & Margaret Stohl: Segundo libro de la saga que comenzó con Hermosas criaturas. Como aún no he podido leer el primero, lo más seguro es que haga una especie de jornadas intensivas y me los termine uno detrás del otro no te lo crees ni tú. 


-Grandes novelas, H.G. Wells: Volumen que comprende cuatro de las obras más importantes del escritor, a saber, La máquina del tiempo, La isla del doctor Moreau, El hombre invisible y La guerra de los mundos. Estoy deseando hincarle el diente.

-La máquina espacial, Christopher Priest: Novela que está muy ligada a los clásicos de Wells, pues no es ni más ni menos que una especie de mezcla entre dos de sus obras a modo de homenaje: La máquina del tiempo y La guerra de los mundos. Muy buena pinta también.


-El caso de la pistola y el pastel de chocolate, Ashley Miller & Zack Stentz: Por último, desde Nube de tinta nos llega su más reciente novela publicada, una estupenda historia de detectives protagonizada por un adolescente con síndrome de Asperger. En breve, reseña.

Eso es todo por el momento, ahora os toca a vosotros comentar si tenéis ganas de leer alguno en especial o si ya lo habéis hecho. ¡Nos vemos en el próximo IMM!

 
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