Mostrando entradas con la etiqueta infantil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta infantil. Mostrar todas las entradas

Frances Hodgson Burnett - El jardín secreto

lunes, 9 de octubre de 2017



►Título original: The Secret Garden
►Traducción: Isabel del Río Sukan
►Año: 1911
►Editorial: Siruela
►Páginas: 360
►Valoración: ★★★★


Si piensas que la literatura infantil se te ha quedado pequeña, si crees que no hay nada para ti en las aventuras protagonizadas por un grupo de niños o que sus problemas palidecen en comparación con los de la vida adulta, necesitas leer El jardín secreto de manera urgente. El clásico universal de Frances Hodgson Burnett, adaptado en multitud de ocasiones a la pequeña y gran pantalla desde su publicación en 1911, es un vivificante baño de realidad que destruirá por completo tu estúpido complejo de superioridad. 

Al contrario que otros títulos superventas como Harry Potter, Matilda o Las Crónicas de Narnia, el buque insignia de esta escritora británica no se caracteriza precisamente por su entrañable y mágico escapismo. Hodgson Burnett busca la fuerza necesaria para enfrentar los contratiempos de la niñez en actividades para las que no hace falta trasladarse a mundos fantásticos. Aunque para Mary Lennox, la egocéntrica y malcriada niña protagonista de El jardín secreto, cualquier elemento que no se ajuste a su reducida y autoritaria perspectiva de la vida resulta tanto o más extraño que los dragones y las varitas mágicas. Cuando Mary pierde a sus padres por culpa de un brote de cólera que arrasa la India colonial, la pequeña se ve obligada a volver a Inglaterra para trasladarse con su tío a una lujosa mansión en mitad de un páramo. En Misselthwaite, un hogar asediado por la atmósfera sombría y reservada de su dueño, Mary aprenderá el significado de palabras antes desconocidas: convivencia, respeto, tolerancia. Vocablos que irán suavizando el carácter dictatorial de Mary y sacando a relucir una personalidad tan bondadosa como tierna. 

A medida que pasan los días, Mary irá descubriendo cada vez más detalles acerca de la trágica historia que se cierne sobre la familia de su tío y sobre la cual todo el mundo guarda un estricto silencio. Sin embargo, gracias a su incansable curiosidad y la inestimable ayuda de un petirrojo que se hace amigo de Mary, la pequeña encuentra la puerta de entrada a un jardín secreto que se convertirá al mismo tiempo en refugio y patio de juegos. A partir de ese momento, Mary se dedica concienzudamente a cuidar del jardín con el propósito de restituir su esplendoroso estado original. Los esfuerzos de Mary por cumplir su objetivo ejercen un paulatino efecto reconstituyente que le infunden vigor y energía inesperados. Y aunque al principio se muestra reacia a compartir su maravilloso hallazgo, Mary acabará comprendiendo la importancia de revelar la existencia del jardín a personas que lo necesitan desesperadamente, como su primo Colin, un niño escuálido y enfermizo que ha crecido sin el amor de sus padres, o el simpático Dickon, un chaval despierto y positivo capaz de establecer un estrecho vínculo con los animales.

La prosa de Frances Hodgson Burnett es casi tan balsámica como el jardín que da título a la novela. Sus evocadoras descripciones del reino vegetal, de los colores, fragancias y texturas que percibe Mary en dicha estancia secreta, hacen que en cada página se respire una brisa cálida y reconfortante que da buena cuenta del enorme poder transformador de la naturaleza. La drástica evolución que sufren los personajes no es menos enternecedora. Tomando como ejemplo a los niños protagonistas, Frances Hodgson Burnett apela a la positividad y el espíritu dispuesto como remedios para paliar defectos de carácter que incluso pudieran llegar a repercutir en la salud. Puede que el mensaje peque de ingenuo y pueril en algunas ocasiones. No obstante, esta idea encaja perfectamente en el marco de la novela y constituye la auténtica «magia» que los niños practican en ausencia de hechizos y libros de encantamientos. El resultado es una obra bellísima y atemporal, una maravillosa historia de iniciación, autodescubrimiento y superación personal que resuena con la contundencia de esos libros que dejan una huella indeleble en la memoria.  

Reseña "La casa mágica de la señora Asworth"

lunes, 15 de octubre de 2012

► Título: La casa mágica de la señora Asworth
► Autora: Eva Pérez Rodríguez
► Editorial: Espasa
► Páginas: 216 páginas
► Precio: 14,90€
Aquel aburrido verano en que Katia entró a trabajar en la librería El Dragón Rojo no podía imaginar que su vida iba a cambiar para siempre. Cuando la campanilla de la librería sonó para anunciar la entrada de aquella mujer de mediana edad, algo intangible -la magia- se coló por la puerta. De la mano de la señora Asworth, Katia descubrirá que los libros que tan secretamente guarda en el sótano Victoria, la dueña de la librería, son en realidad canales de poder que enlazan nuestro mundo con Araldor, un universo paralelo regido por la magia, sumido ahora en un terrible caos. Katia tendrá que ayudar a la señora Asworth a restaurar el equilibrio en Araldor, evitando al mismo tiempo que el mundo de los humanos se vea afectado.

Lo cierto es que La casa mágica de la Señora Asworth comienza de un modo bien simple, empleando además una fórmula más que vista; una joven que busca desesperadamente un cambio de aires. Tal y como dictan las primeras líneas de la sinopsis, aquel prometía ser tan solo otro verano aburrido para Katia, que a raíz de una serie de problemas decide que lo mejor para ella en aquel momento es mudarse con su hermana mayor. Sin embargo debido a que se queda sin los suficientes ingresos, nuestra joven protagonista se verá obligada a trabajar durante sus vacaciones de verano en una librería más que peculiar y de extraño nombre, El dragón rojo. Así pues gracias a la amistad de su hermana Berta con uno de los empleados de la tienda, Tomás, y junto a las agallas demostradas por parte de Katia a la hora de enfrentarse a su extraña pero también enigmática e imponente dueña, se ganará el derecho de formar parte de ese extraño sitio, visitado por clientes a la par de misterios.
   Pero la verdadera historia de Katia comenzará cuando por pura casualidad conocerá a una peculiar señora que regularmente visita su librería con unos encargos más que insólitos. Por petición de Tomás nuestra protagonista tendrá que llevarle el paquete a la mismísima casa de la señora Asworth. Pero Katia muy pronto descubrirá que nada es lo que parece, y que detrás de un simple espejo puede esconderse perfectamente un mundo lleno de posibilidades, cargado de magia hasta el último de sus rincones, y que tan solo pocos privilegiados tendrán el derecho de visitar.

Casas mágicas, perros que hablan, magas malas, y un reino condenado, son tan solo algunas de las cosas que encontraremos a lo largo de esta corta y amena lectura sin grandes pretensiones. La primera obra de una chica que nunca dejó de soñar que un mundo mejor, lleno de magia y buenos sentimientos es posible. Disfrazado por las hábiles pero quizás un poco inexpertas manos de su autora, nos encontramos ante una historia sencilla sobre un mundo condenado a desaparecer, y que bien podría traer la desgracia sobre el nuestro, pero cargado con un mensaje positivo; mientras sigas soñando, todo es posible. En ese aspecto se nota que la autora en su momento seguramente fue una fiel y habitual lectora de dicha clase de libros, aunque espero que para la próxima obra opte por una historia con un poco más de profundidad, y quizás incluso nos sorprenda gratamente. Un libro que bien resulta un poco demasiado infantil para mi gusto, por lo que me veo incapaz de calificarlo en profundidad, resultó ser al final una historia agradable de leer, que aunque peca de simplona en muchísimos aspectos, en general recuerda a la simpleza de esos libros que leíamos cuando eramos más pequeños y que nos introdujeron de lleno al maravilloso mundo de la literatura. Y recordar esos viejos tiempos nunca le viene mal a nadie la verdad.
    En resumen pues poco puedo añadir ya, La casa mágica de la Señora Asworth os resultará una lectura amena para aquellos que desean desconectar un rato perdidos en otro reino lleno de magia. Pero os aviso desde ya que es una lectura más infantil que juvenil, por lo tanto no hay gran profundidad en muchos aspectos, aunque el conjunto al final resulta estar bien conseguido. Así que visto desde el punto de vista infantil, creo que cumple con todas las expectativas del lector y gustará a los más pequeños de la casa. Sin embargo,  si buscáis algo con un poco más de profundidad, no es la mejor opción.

La casa mágica de la Señora Asworth


 
Generación Reader © 2012