Como cada año por estas fechas, se respira cierto aire de inquietud en el ambiente. Una indisimulada marea de expectación que flota por las calles. Entusiasmo en la cara de muchos lectores, pánico en la de otros tantos libreros. Se acerca, ya viene, ya está aquí. Efectivamente, queridos míos, mañana se celebra a nivel mundial una nueva y gloriosa edición del Día Internacional del Libro, una jornada tan intensa como caótica en la que se nos insta a dar rienda suelta a nuestra pasión por la lectura. "¡Leed, leed, leed!, ¡comprad libros, malditos!", parecen gritarnos desde todas direcciones como si fuésemos cadetes de una férrea academia militar. Y nosotros, tan asustadizos y sugestionables que somos, obedecemos sin rechistar un mandato que más bien sabe a dulce recompensa. Sin embargo, no todo en este día es un camino de rosas...
Y es que las emociones a flor de piel, las aglomeraciones, las colas interminables, los nervios de última hora, la tensión por no encontrar el libro adecuado, firmas por aquí, devoluciones por allá y el inexplicable pero fascinante comportamiento de esa fauna urbana conocida como #ClienteDelDía pudieran convertir fácilmente una ocasión gozosa y de alegría compartida...
...en algo como esto:
Así pues, para evitar posibles holocaustos derivados del estrés que producen las compras y la interacción social indispensable para este tipo de transacciones, hoy os quiero proponer una serie de recomendaciones literarias que harán de vuestra incursión en librerías, mercadillos y todo tipo de ferias una experiencia mucho más llevadera. ¡Vamos allá!
1. No tengas miedo de los libros gordos y pesados. Pueden servirte como arma de destrucción masiva.
¿Cansado de abrirte a codazos entre la agobiante multitud de gente? Estos dos novelones (en el más literal de los sentidos) dejarán fuera de combate a cualquier despistado que se ponga por delante si golpeas con la fuerza adecuada. Además, poseen una estructura narrativa que imita a las grandes producciones victorianas y una prosa exquisita que eleva el placer de la lectura hasta niveles inexplorados.
2. Entre caseta y caseta, leer un buen relato ayuda a reponer energías.
Los relatos. Esos grandes olvidados de la ficción por el público general. Nada mejor que una de estas historias (ya sean de corte fantástico, como el caso de Sucasas, o impregnadas de ese realismo sucio que enarbola Aixa de la Cruz) para reprimir las ganas de morder, patalear y sacar las uñas contra el que tienes al lado y recuperar energías para seguir pateando las calles o los pasillos de tu librería habitual.
3. Si estás indeciso, no hace falta importunar al librero. Los clásicos son una apuesta segura.
¿Yo, recomendando Lolita y 1984? Wow. Sorpresa. Lo nunca visto. Así que ya sabes, si quieres triunfar este Día del Libro y fardar de libros nuevos, puedes apostar por uno de estos dos clásicos imprescindibles de la literatura (o por ambos, ya que nos ponemos). Créeme, te ahorrarás dilemas innecesariosaunque no sé si vuestra salud mental me lo agradecerá.
4. Olvídate de las rosas.
A la porra con las tradiciones. El romanticismo lleva mucho tiempo revolviéndose en su tumba. Y aunque la primavera continúa siendo un empachoso caldo de cultivo donde florecen los más apasionados y carnales idilios, también se puede vivir una tórrida aventura amorosa sin farragosos intercambios de saliva mediante. Prueba de ello, estas dos magníficas novelas que nada tienen que envidiar a los mejores culebrones venezolanos.
5. La literatura juvenil ya no es un lugar seguro. Extrema las precauciones.
Parece darse por hecho que las nuevas generaciones no van a tener un futuro con el que soñar. Los libros dirigidos al público adolescente ahora especulan sobre el derrumbe de nuestra civilización a manos de insectos antropófagos y exponen sin ningún tipo de anestesia las dificultades que supone enfrentarse a una angustia endémica. Por eso, leer a Andrew Smith y a Peter Cameron supone correr una serie de riesgos para los que no todo el mundo está preparado. Pero si te atreves a dar el paso, no hay nada más emocionante que caminar por todas esas páginas repletas de dinamita.
Bien, pues ahí van mis 10 recomendaciones para este próximo Día del Libro. ¿Qué os han parecido? ¿Os habéis apuntado alguna? ¡No os olvidéis de decirme las vuestras!
2. Entre caseta y caseta, leer un buen relato ayuda a reponer energías.
Los relatos. Esos grandes olvidados de la ficción por el público general. Nada mejor que una de estas historias (ya sean de corte fantástico, como el caso de Sucasas, o impregnadas de ese realismo sucio que enarbola Aixa de la Cruz) para reprimir las ganas de morder, patalear y sacar las uñas contra el que tienes al lado y recuperar energías para seguir pateando las calles o los pasillos de tu librería habitual.
3. Si estás indeciso, no hace falta importunar al librero. Los clásicos son una apuesta segura.
¿Yo, recomendando Lolita y 1984? Wow. Sorpresa. Lo nunca visto. Así que ya sabes, si quieres triunfar este Día del Libro y fardar de libros nuevos, puedes apostar por uno de estos dos clásicos imprescindibles de la literatura (o por ambos, ya que nos ponemos). Créeme, te ahorrarás dilemas innecesarios
4. Olvídate de las rosas.
A la porra con las tradiciones. El romanticismo lleva mucho tiempo revolviéndose en su tumba. Y aunque la primavera continúa siendo un empachoso caldo de cultivo donde florecen los más apasionados y carnales idilios, también se puede vivir una tórrida aventura amorosa sin farragosos intercambios de saliva mediante. Prueba de ello, estas dos magníficas novelas que nada tienen que envidiar a los mejores culebrones venezolanos.
5. La literatura juvenil ya no es un lugar seguro. Extrema las precauciones.
Parece darse por hecho que las nuevas generaciones no van a tener un futuro con el que soñar. Los libros dirigidos al público adolescente ahora especulan sobre el derrumbe de nuestra civilización a manos de insectos antropófagos y exponen sin ningún tipo de anestesia las dificultades que supone enfrentarse a una angustia endémica. Por eso, leer a Andrew Smith y a Peter Cameron supone correr una serie de riesgos para los que no todo el mundo está preparado. Pero si te atreves a dar el paso, no hay nada más emocionante que caminar por todas esas páginas repletas de dinamita.
Bien, pues ahí van mis 10 recomendaciones para este próximo Día del Libro. ¿Qué os han parecido? ¿Os habéis apuntado alguna? ¡No os olvidéis de decirme las vuestras!
















