Si bien en la
última entrada del pasado 2013 realizamos un breve ejercicio de retrospección literaria, hoy queremos estrenar cifras en el calendario haciendo precisamente lo contrario: mirar hacia el futuro. En (espero) honrosa imitación de las
planificaciones sugeridas por Sergio Saborido en su blog, aquí os traigo una lista de los 14 títulos que, más tarde o más temprano y sin ningún orden en particular, pretendo rescatar a lo largo de 2014 de esa duna infinita que son las librerías.
1. Canadá, Richard Ford
Uno de los títulos que más me arrepiento de no haber leído en 2013 (aunque dicen que nunca es tarde si la dicha es buena). Absolutamente todo aspecto de esta novela me llama la atención. Su portada, su irresistible argumento, su vasta geografía inexplorada, sus excepcionales reseñas... Aunque aún no he probado nada del autor, estoy seguro de que Richard y yo nos vamos a llevar pero que muy bien.
2. Hablemos de langostas, David Foster Wallace
De langostas... o de lo que sea. Lo cierto es que en apenas un par de fascículos, Foster Wallace se ha convertido en uno de mis escritores fetiche, esos de los que necesitas desesperadamente una dosis periódica. Y aunque ya ronda por mi casa un ejemplar de En cuerpo y en lo otro, mi aproximación a los relatos del gran genio estadounidense pasa de forma obligatoria por este compendio de historias con cierto aire gastronómico.
3. Fahrenheit 451, Ray Bradbury
¿Acaso necesita este libro mayor presentación? Después de 1984 y Un mundo feliz, en 2014 quiero completar el trío de novelas distópicas que en gran medida han encarrilado el pensamiento narrativo de las últimas generaciones. ¿Encontraré reminiscencias de una realidad fantasmagórica o previsiones de un futuro que se aproxima cada vez más al prometido escenario desolado? En cualquier caso, seguro que no me deja indiferente.
4. The House of the Scorpion, Nancy Farmer
He aquí un libro del que tengo muy buenas referencias y que fue publicado en España hace una década por la editorial Destino (con no demasiada relevancia, por lo que veo). Pues bien, parece que ya va siendo hora de reivindicar, aunque sea en inglés, esta atractiva novela juvenil donde la clonación es una realidad y las personas pueden sobrepasar ampliamente el siglo de vida. ¿Qué mas secretos esconderá esta "casa" del escorpión?
5. La carretera, Cormac McCarthy
Otro clásico impostergable que debe caer en mis manos lo antes posible. ¿Quién no ha oído hablar de McCarthy y su apocalíptica pista de asfalto? Después de haber devorado en un par de horas su muy recomendable símil nacional (véase Intemperie, de Jesús Carrasco), la verdad es que tengo muchas ganas de probar esta novela y deambular por su espeluznante entramado de rutas secundarias.
6. La Habitación, Emma Donoghue
Para muchos de nosotros, habitación es sinónimo de refugio. Un lugar privado, íntimo, inviolable y sagrado. ¿Pero qué ocurre cuando ese espacio reducido se convierte en nuestra única visión del mundo? Esa es la pregunta a la que Emma Donoghue pretende responder en esta novela, un relato aparentemente claustrofóbico que nos pone en la piel de una madre y su hijo encerrados en este cubículo de doble filo.
7. El camino de los reyes, Brandon Sanderson
Cada vez que veo un libro de Sanderson, me invade esa molesta sensación de que me estoy perdiendo algo. Y seguramente sea así, porque el 90% de sus lectores (estadística harto imprecisa) no dudan en catalogarlo como uno de los mejores exponentes de la narrativa fantástica actual. Así pues, decidido el destino, solo queda escoger el trayecto. El afortunado, este mastodóntico tocho que da inicio a una serie formada por -en principio- diez tomos.
8. Rayuela, Julio Cortázar
En 2013 se cumplió el quincuagésimo aniversario de una obra maestra como es Rayuela. Aquello a lo que jugábamos de niños pintando rayas en el suelo Julio Cortázar lo convirtió en un laberinto de dimensiones y pasiones aún por delimitar. Este ya lo tengo bien fichado, solo me queda encontrar un hilo de oro al que agarrarme en los momentos más difíciles de su lectura y ya no habrá nadie que me impida disfrutar de sus recovecos.
9. Así es como la pierdes, Junot Díaz
Otro de los libros más comentados del año que acaba de terminar es esta recopilación de cuentos embrujados por caderas dominicanas, ojos verdes y culazos de escándalo. Pero ante todo, un libro sobre amor, traición y pérdida en todas sus manifestaciones e interpretaciones posibles. Perfecto para elevar un poco la temperatura en las zonas donde no llegan los trópicos con su clima.
10. Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides
Cualquiera de las tres novelas que Eugenides ha escrito hasta el momento me hubiera servido para resarcir mis cuentas pendientes con el autor, pero siendo que no podía decantarme rotundamente por ninguna de ellas, al final he preferido optar por la primera y quizá la más famosa de las tres para no eludir su progresión como novelista. La cual, dicho sea de paso, espero que sea pronunciada y ascendente.
11. Fantasmas, Chuck Palahniuk
No puedo remediarlo. Siento una pasión secreta e insatisfecha por Palahiuk que me hace desear todos y cada uno de sus libros hasta un punto más allá de la imaginación. Argumentos imposibles donde se encuentran y se rozan los instintos más bajos de la especie humana. En este caso, los de un grupo de escritores que acuden a un falso retiro para artistas en el que su ingenio y su instinto de supervivencia se verán puestos a prueba.
12. More Than This, Patrick Ness
La última novela de Patrick Ness, autor de Un monstruo viene a verme o la marvillosa The Knife of Never Letting Go, se ha convertido con facilidad en uno de los libros que más ansío leer en 2014, una cita obligada con el portentoso talento del escritor británico donde un joven que muere en el primer capítulo reaparece en su antiguo vecindario dispuesto a comprender todo aquello que se nos escapa sobre el tránsito hacia la otra vida.
13. El caso Jane Eyre, Jasper Fforde
¿Qué? ¿Cómo dices? ¿Un libro de ciencia-ficción que habla sobre libros, poblado por criaturas fantásticas o policías que viajan en el tiempo y que propone una realidad alternativa donde extrañas sectas y sociedades secretas se disputan la autoría de las obras de Shakespeare? Mi reciente experiencia con los asombrosos relatos de Kelly Link me dice que de semejante batiburrillo solo puede salir algo bueno, un efervescente cocktail narrativo cuya mejor opción es la de explotar haciendo el mayor ruido posible.
14. Instrucciones para una ola de calor, Maggie O'Farrell
¿Sabéis esa historia del padre que se fue a por tabaco y nunca más se supo de él? Pues bien, O'Farrell realiza una adaptación de dicha leyenda popular sustituyendo la caja de cigarrillos por el periódico de los domingos. Y todo ello en medio de una sofocante tesitura meteorológica capaz de derretir los cimientos de una familia postiza y airear sus más resguardados secretos mientras todos sus componentes tratan de dar con el miembro perdido. ¿Qué le vamos a hacer? Me encantan los dramas domésticos.
Y bien, eso es todo. Hasta aquí llegan mis febriles pretensiones de Año Nuevo. ¿Alguien en la sala ha tenido la oportunidad de aventurarse entre las páginas de estos libros? Contadme qué os han parecido o si también estáis planeando eliminar algún que otro título de vuestra lista personal. ¡Nos vemos!